El verdadero aprender.

Medir, clasificar, etiquetar las cosas que vemos y sentimos, es una manera de acumular conocimiento. Acumular, en el sentido de añadir algo más, a algo que ya sabemos. Si bien es cierto que esta forma de aprender es muy útil en ciertas disciplinas, es una barrera cuando queremos conocernos a nosotros mismos.

El problema de la introspección, de concentrarnos en nosotros mismos, es que:

  1. Por una parte, usar el conocimiento como medio para entenderse a uno mismo, tiene un fin, el objetivo es su propia expansión; el conocimiento se acumula sobre un centro, que es el Ego. Una actividad semejante se vuelve contradictoria y antisocial.
  2. El otro problema es que interrumpimos el conocimiento más profundo y la liberación de las experiencias. Cuando uno se encuentra en calma y "no se da cuenta de que piensa", aparecen imágenes de sueños, recuerdos reprimidos que nos están del todo resueltos, pensamientos y sentimientos olvidados en la profundidad de la mente; pero en el momento nos fijamos en ellos, se pierden. En el momento en que el subconsciente se empieza a limpiar, y por tanto empezamos a liberarnos, detenemos el proceso porque queremos clasificarlo, queremos comprenderlo y almacenarlo por algún interés... otra vez el Ego se concentra en un pensamiento, y detiene el proceso natural y sin esfuerzo que sale a la superficie para que la mente se limpie.

De esto hemos hablado alguna vez, la diferencia entre atención y concentración.

Entonces, ¿Cómo ha de originarse el estado de atención?

Este no puede ser cultivado mediante la persuasión, la comparación, la recompensa o el castigo, que son todas formas de coacción. Así, la atención surge espontáneamente cuando hay una atmósfera de bienestar, cuando se tiene la sensación de hallarse seguro, tranquilo, y advierte la acción desinteresada que llega con el amor. El amor no compara; de ese modo se terminan la envidia y la tortura del "llegar a ser".


"El profeta" de Jalil Gibrán.

Nosotros somos la fuerza, la intensidad y la grandeza de la naturaleza. Somos parte de la creación, y esa fuerza, intensidad y grandeza somos nosotros mismos. Un hombre le dijo al profeta Almustafá: "Por favor maestro, háblanos del conocimiento de uno mismo"


Y el profeta dijo:

“En silencio, vuestros corazones saben los secretos de los días y las noches.
Mas vuestros oídos ansían escuchar el eco del conocimiento de vuestro corazón.
Quisierais saber en palabras lo que siempre supisteis en el pensamiento.
Quisierais tocar con vuestros dedos el desnudo cuerpo de vuestros sueños.
Y es bueno que así sea.
El recóndito manantial de vuestra alma necesita brotar y correr murmurando hacia el mar.
Y el tesoro de vuestra profundidad infinita se revelaría entonces a vuestros ojos.
Más, no tratéis de pesar en balanzas vuestro tesoro desconocido.
No exploréis las profundidades de vuestro conocimiento con cayados ni sondas.
Porque el Yo es un mar infinito, inconmensurable.
No digáis: “He hallado la verdad”, sino: “He hallado una verdad”.
No digáis: “He encontrado la senda de mi alma”.
Decid más bien: “He encontrado el alma caminando por mi senda”
Porque el alma camina por todas las sendas.
Porque el alma no va en línea recta, el alma no crece como una caña.
El alma se despliega como un loto de innumerables pétalos.


Este es un extracto del libro de Jalil Gibrán, un poeta, pintor, novelista y ensayista libanés que mezcla los dos mundos, el oriental y el occidental. Este libro "El profeta" fue su obra cumbre. Me gustó mucho este libro cuando hace años lo leí, y creo que de entre tantos libros que publican y pasan desapercibidos, este merece... por lo menos... una entrada en este blog.

Nadis y canales de energía.

Hablar de la sabiduría oriental es hablar de energía, es hablar de Reiki, acupuntura, Chi o prana. Y sobre el tema energético de nuestro cuerpo, es indispensable hablar de los nadis.

Los nadis son conductos por los que fluye la energía. No vamos a entrar en si esta energía es prana, Kundalini, energía eléctrica o tiene cualquier otro origen. Eso no es lo importante. Lo importante es saber como estos canales (los 3 principales) influyen en nuestro cuerpo. Veamos:

Pues como ya hemos apuntado, hay 3 canales principales. Los tres recorren la espalda: ida, pingala y sushuma, a los que denominaremos canal izquierdo, derecho y central respectivamente.

Los canales izquierdo y derecho tienen la particularidad de modificar la energía pura (pasa a través de nuestro Ego).

Por el contrario, el canal central transporta la energía sin modificarla, dándonos una visión o conocimiento real, sin alteraciones. Además, los canales izquierdo y derecho son canales cerrados que acaban en dos globos energéticos, en los cuales se acumula todo el residuo de la energía que fluye a través de estos.
En cambio, el canal central está abierto y desde su terminación en el último chakra o sahasrara, nos comunica con el exterior. En la imagen se ve mejor:


Como se observa, la energía que no fluye directamente por el canal central, sumsumna es modificada en el cerebro, esa energía se pierde en las estructuras neuronales que construyen el Ego. La energía que no fluye por sumsumna, es una energía desperdiciada e incluso dañina. Es el alimento del Ego.

En el mundo del Reiki, se dice que:

El canal Izquierdo Ida (Azul) - conocido como ida, este canal de energía corresponde a nuestro pasado, nuestras emociones y deseos. Su culminación es el superego, el cual es un lugar donde se guardan todas nuestras memorias, hábitos, costumbres, creencias y acondicionamientos. 

El canal Derecho Pingala (Amarillo) - conocido como pingala, este canal de energía corresponde a nuestras acciones, planes y metas, a nuestra actividad mental y física  El propósito de este canal es el ego, que nos da la idea del "Yo", la personalidad propia, el sentido que nos separa de nuestro mundo.

Cualquiera se dará cuenta que cuando medita, cuando se relaja y respira de forma yóguica o completa, la energía fluye a través de nuestro cuerpo. Y cuando pensamos, divagamos, recordamos, calculamos, etc... la energía se estanca y se pierde en nuestra cabeza. 

¿Cómo actúa el yoga sobre nuestra salud? IIª parte


Ya hablamos de los beneficios que tiene el yoga sobre nuestro cuerpo, pero únicamente hablamos del plano físico. Ahora vamos a ver alguno de los beneficios que tiene en el plano psicológico

Para empezar, el yoga cuenta con diferentes técnicas de meditación, cuyo objetivo es enfocar la energía mental sobre un objeto, una idea, un mantra o la respiración, y esto nos ayuda a controlar el parloteo interno, el discurso, muchas veces dañino, que tiene nuestra manera de pensar, una manera dualista que nos hace sentirnos separados del universo y fomenta el Ego… raíz de todo sufrimiento.

Se ha demostrado que el yoga es un buen remedio para los estados de ansiedad o depresión. Primeramente, el ejercicio físico produce cierto efecto relajante, aumenta la concentración de endorfinas en sangre y genera una sensación de bienestar. Los diferentes tipos de meditación ayudan a romper con los bucles de pensamiento obsesivo cuando nos vemos afectados por la ansiedad o la depresión. La respiración está relacionada con el estado de ánimo. Si respiras bien (de forma completa y relajada), te encuentras bien (completo y relajado). Si la respiración es superficial, es porque algo nos aflige, nos atormenta. Por otra parte, las técnicas de limpieza facilitan la relajación y que el cuerpo funcione de manera correcta y los Mudras y bandhas permiten la liberación de la energía que  retenemos. Debemos dejar fluir la energía, la respiración y la energía… como el dicho que nos dice que “hay que fluir como el agua”, aunque esto último se refiera a la fijación de ideas y aceptar la realidad sin ideas preconcebidas.

Una vez conseguido el cuerpo sano, un cuerpo que funciona como una máquina bien calibrada  y, cuando no estamos atrapados por la ilusión de la dualidad, del yo, del pensamiento. Aparece nuestro verdadero yo. Este yo está fuera de clichés, no se identifica con etiquetas, ideas o experiencias, no tiene que ver con el ego, el que trata de ser cuando simplemente ya es. En ese momento. El yo que forma parte de la fuerza universal que lo forma todo, el Kundalini.  Nos ayuda a encontrarnos a a nosotros mismo en este mundo.

La conciencia es una...

La conciencia es una y la división una ilusión.
Krishnamurti, ponía un ejemplo para explicar esto:

Observo a ese halcón de cola roja que va volando. Lo veo. Cuando observo ese pájaro, ¿estoy observando con la imagen que tengo de él, o simplemente observo? ¿Existe solo la pura observación? Si existe una imagen, lo cual significa palabras, recuerdos y todo lo demás, entonces hay un observador mirando pasar el pájaro. Si solo existe la observación, entonces no hay observador.

A lo que uno puede objetar: - Vale, cierto que no hay observador, pero eso no quiere decir que hay alguien que lo observa.

Allan Watts ponía otro ejemplo, quizá se ve más claro:

El agua es el sujeto, la luna el objeto. Cuando no hay agua, no hay reflejo de la luna en el agua, y lo mismo cuando no hay luna. Pero cuando sale la luna, el agua no espera para recibir su imagen, y cuando se vierte una gota de agua, por pequeña que sea, la luna no espera para arrojar su reflejo. En efecto, la luna no se propone arrojar reflejos, y el agua no recibe su imagen a propósito. El suceso es producido tanto por el agua como por la luna, y así como el agua manifiesta el brillo de la luna, la luna manifiesta la claridad del agua.

La gota de agua no se dice a sí misma: soy una gota de agua reflejando la luna. Y un mar tampoco, pero también la refleja. La conciencia sería la capacidad de reflejar y, al igual que una gota tiene la misma "esencia" o conciencia que un océano; un hombre es parte de un todo, forma parte del océano de la conciencia universal. Y cuando deja su Ego aparte, puede darse cuenta de que todo y él son la misma cosa.

¿Se propone una gota reflejar la luna? ¿Se propone un hombre crearse así mismo?

¿Por qué no cambiamos?

Podríamos decir que existe dos formas de ver el mundo: 
la primera la forma, que ve el mundo y lo valora según le agrade o desagrade
la segunda la forma, que ve el mundo y lo entiende.

Esto, que parece obvio, no lo es. Actualmente, la gran mayoría de enfermedades mentales, psicosis, ansiedades, depresiones, pensamientos obsesivos,etc, que encontramos en personas que acuden a psicólogos y psiquiatras son del tipo de personas que ven el mundo y lo valoran según les agrade o no. Por eso, mientras todo vaya bien no existe problema, el problema existe cuando aparece la contradicción entre lo real y lo que se piensa, entre la realidad y el debería ser. Esa contradicción lo clasifica como algo negativo. Y como la valoración es propia, él mismo se siente afectado. Es por este motivo que en los últimos años, ha aumentado en occidente unas corrientes psicológicas o terapéutica que buscan la raíz del problema en el Ego. Por ejemplo la psicología gestalt o transpersonal (que trasciende la persona o Ego).

Pero esto es erróneo, el mundo es como es y no nos debemos sentir tan importantes como para creernos que tal cosa u otra se hace para conseguir nuestro malestar. Esto es el proceso del Ego y quien piense así, está destinado a sufrir. 

Pero esta forma de pensar se desmonta con un simple hecho: nosotros no elegimos nacer, no elegimos ser personas, no elegimos respirar, ni hacer la digestión. El principio de nuestra existencia, no toma en cuenta nuestra opinión. Y aun así hemos vivido, sin tanta tecnología, sin tanto conocimiento, sin tanta medicina. 

Pensar que nuestra opinión no es importante en los procesos más importantes de nuestra vida (como el nacimiento o la muerte) da un poco de vértigo, y ese malestar es el que nos hace uir de la realidad y refugiarnos en el mundo de las ideas, de nuestras identificaciones (exteriores e internas), nos crea la ilusión de que somos un "yo" que protegemos y cuidamos, y por tanto, que puede sentirse herido. 

Con esto no me refiero a que ante las injusticias del mundo uno debe estar pasivo, sin opinar y sin actuar. De hecho, estas injusticias han sido provocadas por la enfermedad del Ego y del "yoísmo". Esta enfermedad, fruto de muchos males, (avaricia, apego, celos, nacionalismos, fanatismos, etc) solo se cura con la sabiduría de la vida. 

Para las personas que ven el mundo según sus gustos y se encuentren el un mal momento, decirles una frase que leí: Todo pasa, lo bueno, pero también lo malo.

Fin.

Un apunte sobre el cáncer.

Alberto Marti Bosch

* Para todos aquellos que sufran un cáncer o tengan familiares o amigos que lo padezcan.

Siempre estamos viendo que la diferencia esencial entre el pensamiento occidental y oriental, es que el modo de pensar occidental tiende a clasificar, a reducir, y a etiquetar la realidad. De modo que pierde la esencia de la vida. La vida, como todo no puede describirse, en el momento la describes o la clasificas, la empobreces y por tanto juegas con ideas y no con la realidad. En oriente no se perciben las cosas como objetos aislados sino más bien como procesos relacionados. Y bien, esta manera de pensar influencia también la medicina y la manera de hacer y practicar esta. En la medicina occidental ( que por supuesto tiene muchísimo valor ) las enfermedades se observan como un agente dañino exterior a nosotros, como si poco tuviera que ver la salud del paciente... como Pasteur dijo: “Bernard tenía razón , el germen no es nada, el terreno es todo”. Pero no solo eso, la medicina occidental ha sido corrompido por presiones mercantiles con diferentes intereses económicos (como las empresa farmacéutica o armamentística).
Pero bueno, os presento un vídeo que demuestra como actúa nuestro cuerpo, como diferentes tratamientos pueden unirse para ayudar a recuperar la salud de personas enfermas... pudiendo curar hasta cánceres. Dura casi una hora. Pero es de los mejores y más esclarecedores vídeos que he visto. Os lo recomiendo y veréis como os gusta.



(Quizá peque de atrevido, pero los que me habéis leído sabréis que suelo no llevarme por teorías esotéricas sin sentido)

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