Taller "solo respira"

CONCIENCIA SIN FRONTERAS.

Hace tiempo que no escribo en el blog, tengo poco tiempo libre y estoy preparando un nuevo proyecto. No obstante, en mis tiempos libres (que son poco) siempre me gusta leer, meditar, reflexionar y... dejarme llevar. Y fue una gran sorpresa para mi descubrir un libro que me recomendó una amiga. El libro se llama "La conciencia sin fronteras", de editorial Kairos (lo coloco en la sección de libros recomendados).

En este libro, Ken Wilber habla de forma clara y concisa de los diferentes estratos de la percepción, del aislamiento y de la infelicidad que esto provoca. El autor desmenuza y da algunos ejercicios como ejemplos para aquellos que quieran sentir como la conciencia se va expandiendo. Paso a paso, la conciencia se expande, y en último momento, aparece la conciencia universal, un estado al que apuntan diferentes religiones y sabios, desde el budismo al Tao, del Ramana Maharshi hasta Krishnamurti.

Sin duda, esta es una buena guía, no nos abrirá las puertas pero sí nos puede mostrar el camino. E invito a todos aquellos que quieran a leérselo.

Espero os guste. pongo el enlace: "La conciencia sin fronteras"

SHOBOGENZO, EIHEI DOGEN y ZEN.

Eihei Dogen 1200-1253
Si empezamos a buscar información sobre el Budismo y el Zen, nos podemos perder intentando entender las diferentes vertientes, con sus diferentes peculiaridades; y luego además las subescuelas que se han formado de cada una.

Aunque el Budismo se originó en la India, y es descrito por diferentes textos en el sanscrito arcaico como son los Sutras Prajñāpāramitā. La influencia Budista abarcó diferentes países de la región y a medida que se difundía, este budismo original fue dividiéndose en 3 lineas principales, la más practicada, conocida y numerosa, es el Budismo Mahayama. Y de esta rama llega a Japón convirtiendose en lo que hoy conocemos como Zen... primero a través de textos chinos y luego con textos japoneses, sobretodo a partir de 1253.

Este primer texto budista escrito en lengua japonesa fue obra de Eihei Dōgen. Dōgen, aprendió el budismo Mahayama en la antigua china y una vez iluminado, volvió a Japón a crear la escuela Soto de Zen,que es sin duda la rama del budismo Zen más importante.

Lo más destacado del budismo Soto Zen,fue la posición de meditación o Zazen, una palabra que se podría traducir como "meditación sentado". Los monjes practicantes de la escuela de Dogen, se sentaban horas y horas, meditando con sus piernas cruzadas, la mirada dirigida hacia abajo a la distancia de un metros (+/-), espalda recta, y con las manos en el regazo, mano derecha sobre mano izquierda, y dedos pulgares juntos. En esta posición se intentaba abandonar el cuerpo y la mente, y con la practica llegaria la iluminación o buda.

Lo que acabo de explicar sobre el Zazen es de tremenda sencillez, no pretendo alargar mucho esta entrada porque lo único que quería era señalar y dar a conocer a Eihei Dōgen. Uno de los maestros más importantes en la filosofía oriental.

Si quieres más información sobre él. Puedes ver la película en Youtube (lo enlazo en la entrada).



Probablemente, la película os sepa a poco, por lo menos a mi me entraron ganas de saber más sobre las enseñanzas de Dogen. No os preocupeis, existe un libro, no terminado que escribió hasta su muerte, el libro se llama Shōbōgenzō.

Lo puedes descargar en PDF  aquí.  Espero os guste.

EL DERRAME DE LA ILUMINACIÓN ·JILL BOLTE TAYLOR.

Hace poco, por infortunios de la vida, me topé con un hecho vital muy curioso que creo podríamos aprender e incluso debatir en este blog, gracias a las experiencia pasadas de otras personas. Este blog no sólo trata de la filosofía oriental, sino de como este pensamiento busca el tema de la esencia humana, de la liberación del Ego y por qué no, el Nirvana (en ese orden).

El hecho fue que una de las personas más queridas para mí sufrió un accidente cerebrovascular, en concreto un derrame cerebral o ictus. Empecé a curioserar, a informarme de como el ictus le podría afectar y de cómo podía rehabilitarse. Pero antes de seguir, me gustaría explicar que esta persona me dio una grata sorpresa e inesperada; una vez fue sacada de la zona de cuidados intensivos del hospital, pudimos visitarla. Esta persona que había sufrido un ictus, un derrame cerebral, quedó afectada de una parte del cerebro produciendole una parálisis en la parte derecha del cuerpo y perdiendo la capacidad de hablar, por tanto era de suponer que estuviera desecha, derrumbada y abatida frente a sus malas perspectivas en su calidad de vida. En cambio, su mirada transmitía una profunda serenidad y eso me llamó la atención y me calmó. Al principio pensé que quizá se debía a la gran cantidad de analgésicos y otros medicamentos que le estaban suministrado. Pero con los días empezó a hablar y poco a poco, y pude comprobar que cognitivamente su capacidad era la de cualquier persona, estando esta intacta. A medida que pasaban los días su mirada tranquila y vivaz continuaba, así como su carácter desenfadado y sencillo. No me pude explicar cómo una persona, la cual había sufrido un accidente que le había cambiado tanto la vida (parálisis de la parte derecha del cuerpo y el habla) podía estar de forma tan serena y confiada. Rebosante de seguridad, energía y empatía... para mis adentros pensé: es una persona muy fuerte y admirable.

Toda esta impresión lo dejé al lado, y siguiendo con mis curioseos y mis ganas de aprender más sobre el tema de los accidentes cerebrovasculares, me encontré con el siguiente vídeo. Es un vídeo donde una doctora en Neuroanatomía, Jill Blote Taylor, explicaba ella misma que había sufrido un Ictus, y que esto le cambió la vida a muchísimo mejor. La conciencia de esta se expandió, y pudo ver una realidad que muy pocos en el mundo hemos experimentado. 

Es muy interesante el vídeo, no porque me explicaba aquello que de forma intuitiva entendí  cuando la visité por primera vez y le miré y sus ojos me transmitieron un estado de ánimo sereno, confiado y jovial. Sino que además, explica de forma clara, concisa, simple y sobre todo de forma científica y occidental (de pensamiento analítico) el gran proceso que pudo experimentar. No voy a tratar de explicarlo o resumirlo porque es mucho más interesante que podáis ver la narración de los acontecimientos de la misma protagonista.


Un par de meses después, hablé con la persona que había sufrido el Ictus, analizamos el vídeo y lo vimos. Cuando acabó de verlo, se me quedó mirando sorprendida a los ojos, con cara de sorpresa y me dijo: Eso es lo que me pasó, eso es exactamente, pero como no sabía explicarlo, no estaba segura y no lo entendía.

Si alguien está interesado en el tema del Ictus, el derrame cerebral, accidente cerebrovascular, infarto cerebral, etc... le animo a que se lea el libro: JILL B. TAYLOR, Un ataque de lucidez. Un viaje personal hacia la superación, Debate, Barcelona 2009 

MASANOBU FUKUOKA, TAOISMO Y AGRICULTURA NATURAL.


Hace tiempo hablé por encima sobre un hombre, Masanobu Fukuoka. Este señor nació en 1913 y falleció hace poco, en 2008. No estamos hablando de antiguos filósofos de la China de la dinastía Ming, o en su caso Japón. Con esto quiero decir que él como joven actual se dedicó a vivir la vida como hacían todos los jóvenes de su época. Estudiar y salir por la noche en un tipo de vida desenfrenada. Siempre le había gustado la filosofía taoísta, quizá por el vínculo que tenía con la naturaleza y la agricultura desde la infancia.... así como por una mente despierta y sensible.

Tras una vida ajetreada sufre una crisis nerviosa y se desmorona, esto le sucedió con 25 años. Y un día, en plena crisis siente la experiencia liberadora que describe del siguiente modo: “Las hojas bailaban verdes, centelleantes. Sentí que esto era el verdadero paraíso sobre la tierra. Todo lo que me había poseído, todas las agonías, desaparecieron como sueños e ilusiones y algo que se podría denominar la verdadera naturaleza se reveló ante mí.". 

Esta experiencia le marcó profundamente, dejó su carrera profesional como biólogo, en concreto edafólogo (que estudia la composición del suelo) y fitopatología (que estudia las enfermedades de las plantas) para la aduana de Japón. Todos estaban sorprendidos de su repentino cambio e incluso sus mejores amigos lo dieron por perdido tras ver el cambio que hacía en su vida. Pero desde ese momento, Masanobu Fukuoka empezó a vivir según sus convicciones y su manera de ver el mundo tras esta experiencia. 

Como muchos sabemos, una de las premisas del taoísmo es el "no hacer" o mejor dicho "hacer sin hacer nada". Y justo fue esta idea la que llevó a cabo. Después de dejar su trabajo, volvió a su pueblo natal, en una pequeña isla de Japón. Empezó a cultivar arroz, cebada, arboles frutales y algunas hortalizas... Pero lo que caracterizaba la "nueva" forma de cultivo que practicaba es que esta estaba en sintonía con la naturaleza, de hecho fue rebautizada como "agricultura natural". 

 Desechó, las prácticas agrícolas que se habían dado hasta ahora, tanto la tradicional agricultura japonesa como la agricultura moderna dependiente de una gran cantidad de pesticidas y abonos. Las dos formas de trabajar la tierra empobrecían el suelo, lo dejaban seco y sin sus nutrientes necesarios. Las dos formas exigían el trabajo costoso y pesado, de varias tareas y al final la producción llegaba a ser igual o menor al método natural. El método de Masanobu era un método en el cual no había mucho trabajo, no consistía en dañar la tierra sino todo lo contrario, en crear un ecosistema que se mantuviera en equilibrio. Tanto plantas, plagas, como depredadores de las plagas, se encontraban en un equilibrio tal que no era necesario añadir nutrientes al suelo ni aplicar agentes químicos para nutrir un suelo pobre.

Por supuesto, no voy a hablar de los detalles técnicos, pero cualquiera interesado puede encontrar información. Únicamente quiero destacar señalando lo que yo veo como los 4 beneficios que se podían conseguir (y de hecho lo consiguió) al practicar la agricultura natural.

1º- Equilibrio natural. La naturaleza en su expresión sin restricciones busca métodos complejos para autoregularse y crecer, la mano del hombre muchas veces crea un problema mayor al tratar de solucionar otro menor. En cambio, la complejidad de las relaciones en la naturaleza escapan en mayor parte a todo el conocimiento científico que hay, y probablemente que habrá, Masanobu entendía la agricultura así y gracias a esto consiguió el respeto a la naturaleza, y por tanto el respeto hacia todo lo vivo.

2º- No empobrecía el suelo. Los suelos que podemos ver en los campos actualmente son bastante pobres, por eso no paran de añadir productos químicos para nutrirlo de forma sintética. Al arar la tierra, algo que se hace muy comúnmente, se facilita la germinación de plantas no deseadas (malas hierbas), y hay que gastar tiempo y dinero en acabar con esta nueva plaga. El método de Masanobu hacía que cada año el suelo fuera más y más nutrido, dando resultados óptimos. No araba la tierra.

3º- Gran producción. Quizá decir resultados óptimos es quedarse corto. Las producciones eran igual de altas que las tierras más productivas de todo Japón... se hicieron comparativas. Todo ello con menos esfuerzo, sin maquinaria, con menos recursos naturales y sin gasto en productos químicos. Por lo tanto, es el método más productivo comparado con los otros dos métodos: tanto el tradicional como el moderno.

4º- Menos trabajo. Para Masanobu el trabajo de reparar la tierra era también el de reparar el alma humana, estaba unido y así lo afirmaba él. No obstante aunque la pasión era su trabajo, no hay que tener en cuenta que sigue siendo un trabajo, y que es probable que por mucho que nos apetezca trabajar, sintamos que otras veces no nos apetece (por el motivo que sea). Este método nos enseña que no hace falta trabajar tanto, que no hay que luchar contra la naturaleza, sino ayudarla y favorecerla para que ella nos facilite lo que necesitamos. No tiene sentido ir contracorriente.

¿Y por qué hablo de agricultura en un blog de filosofía? Porque pienso que el método de  Masanobu Fukuoka estaba en concordancia con unos valores naturistas, Taoístas en concreto. Y demuestra como muchas veces, pensamos que nuestra ciencia es lo mejor, que no nos hace falta la naturaleza excepto para explotarla, y no nos damos cuenta, que en ese proceso aparece un profundo sentimiento de aislamiento, una sutil (o no sutil)  desesperación por sentirnos formar parte de algo grande y que no acabamos de encontrar... un sentimiento de búsqueda que creamos. En la búsqueda nos queremos sentir que formamos parte de algo: de un país, de una religión, de un equipo deportivo, o incluso de nuestro nombre, de nuestras ideas o experiencias.

UN APUNTE CIENTÍFICO SOBRE LA HOMEOPATÍA.


Antes de empezar con este artículo quiero aclarar que escribo sobre el tema de la homeopatía, que en principio no tiene nada que ver con la filosofía oriental, porque todos aquellos que hemos investigado diferentes tipos de encontrar una mejor salud fuera de la "medicina oficial" (sea el yoga, el taichí, la meditación, etc...) hemos estado en contacto alguna vez con el mundo de la homeopatía. Por tanto, aunque directamente no tiene nada que ver, considero adecuado abordar de un modo conciso y adecuado el mundo de la homeopatía y la controversia que despierta.

Desde siempre, mejor dicho, desde que se creo esta disciplina de la salud en 1796 por Samuel Hahnemann, la hometopatía se ha tachado de pseudociencia. Un tipo de medicina alternativa que no contaba con el respaldo de la comunidad científica ni por la gran mayoría de los "expertos" de la salud. Ha sido siempre tratada como un tema de charlatanes y sacadineros y pocos se han dedicado a estudiarla profundamente.

En este artículo, no intento culpar a las personas de su falta de miras con el tema de la homeopatía, es evidente que acostumbrados al método científico, el que nos enseña que un experimento se puede repetir una y otra vez para comprobar que funciona, exijamos pues que ante cierta afirmación (la base homeopática) queramos alguna prueba clara que la demuestre. Más aun, cuando la base de la homeopatía, no tiene ningún sentido y está en contra según todo el conocimiento científico que hemos obtenido.

Pero seamos más abiertos de mente. El tema de la homeopatía es curioso, a primera vista no tiene ninguna lógica. La base principal de la homeopatía es que una cierta propiedad de un elemento, es diluido tantas veces que si hiciéramos un análisis, no encontraríamos ni una sola molécula de la disolución inicial, y mucho menos la cantidad adecuada para que pueda surtir efecto. Pero aun así, se son muchas las personas que aseguran que han obtenido cierta mejora con ayuda de la homeopatía. De hecho, no solo las personas han encontrado un beneficio, sino también animales a los que se les ha suministrado han conseguido un beneficio destacable. Digo esto, para desmontar a aquellas personas que contra-argumentan que el porcentaje es similar al del placebo.

Existirán cierto estudios que dirán que el porcentaje es el mismo, otros que mayor, etc... cada uno puede sacar sus  propias conclusiones. Pero hay que tener en cuenta, que existe un gran lobby, un grupo de presión económico, que impide y dificulta desde muchos ámbitos el desarrollo de la homeopatía. Este grupo de presión son las farmacéuticas, más interesadas en conseguir beneficios y mantenerlos, que en conseguir curar a las personas.

Entonces, viendo en general el mundo de la homeopatía como está, cuales son las presiones y en general su mundo. Os podéis preguntar, qué puedo aportar para contrarrestar toda la oposición que está padeciendo la homeopatía. Y en efecto, existe un hecho, científico para todos aquellos que les cueste imaginar que existen cosas aun por descubrir. Se trata de los trabajos del premio Nobel Dr. Luc Montagnier, una eminencia que recibió el premio nobel por poder aislar y "encontrar" el virus del SIDA.

El virólogo francés ha estado en los últimos años estudiando las propiedades del agua. Y sobre todo la memoria del agua. No quiero decir más sobre este asunto porque ya existe un documental que explica los trabajos de Luc Montagnier, y protagonizados por él mismo. El descubrimiento es impresionante, inimaginable y rompe con los esquemas mentales que nos hemos creado tanto individualmente como imaginario común y cultura occidental. Los caminos que se abren son tanto y de tan alta importancia, que merece la pena invertir un poco de tiempo para ver el documental. Se titula: Se ha encontrado la memoria del agua  (subtitulado al español-castellano).



EL FLUIR Y LA NECESIDAD.


Se dice que nada en este mundo es eterno, que nada es para siempre. Y eso es cierto, excepto por una cosa: nada es para siempre excepto el cambio. Todo va cambiando, quizá no nos demos cuenta, pero todo el universo fluye, a escalas temporales inconcebibles para nosotros, a tamaños muy grandes, como son las galaxias o muy pequeños como son las partículas subatómicas. Pero nada, nunca, jamás, está siempre en el mismo estado. Y este cambio, nunca se detiene, ese cambio es eterno y es el proceso resultantes de infinitas influencias que ni siquiera conocemos.

En la filosofía oriental, se hacen referencias al fluir del agua, del río, de los árboles elásticos que se adaptan al viento cambiante, etc... bellas y naturales metáforas que apuntan a un cierto defecto de nuestra conciencia. Para el sabio, está claro que nuestra incapacidad para observar el mundo tal y como es, se debe a nuestro juego con las ideas. Las ideas, como los números, son solo abstracciones del mundo real, y por tanto no son la realidad... hasta ahí está claro. Por supuesto que las ideas son útiles, pero deben permanecer en su lugar, son convencionalismos sociales y/o individuales que utilizamos para expresarnos o incluso para intuir el mundo como es (según nosotros). Las ideas son fáciles de manejar, son estáticas y no cambian, por lo cual podemos echar mano de ellas y utilizarlas cuando queramos para preveer el mundo. Y dado que el mundo está siempre en continuo cambio, tomar las ideas nos ayuda a "interpretarlo y manejarlo".
Que coloquemos las ideas en lugar de la realidad, es el resultado de la observación y la experiencia. Quiero decir, si yo veo que después de la noche sale el Sol, y eso lo veo una y otra vez, voy a dar por supuesto que después de la noche va a salir el Sol. Eso nadie lo puede discutir "después de la noche, viene el día". Y ese hecho, lo tomamos como una realidad inamovible. No  discuto el hecho de que mañana va a salir el Sol, sino el proceso por el cual, adquirimos un conocimiento, lo interiorizamos con palabras, y luego empieza a formar parte de nuestra realidad. ¿por qué digo nuestra realidad? Porque la afirmación "después de la noche, viene el día", si dejamos de verla a través de nuestro condicionamiento, vemos que es solo una afirmación subjetiva. Solamente existe en nuestra escala temporal, en nuestro planeta, e incluso en nuestras latitudes (en el polo norte, hay días y días seguidos sin ponerse el Sol). La realidad es como es, pero esta es cambiante. Es una afirmación no tan distinta a la que se decía hace 500 años: El Sol gira alrededor de la Tierra. 

Puestas las ideas, la verbalización en un lugar privilegiado, suceden dos aspectos importantes:

La formación del Ego. A medida que crecemos, y según las experiencias vividas, según la sociedad que nos rodee, según el nombre que nos pongan o el aspecto que tengamos, o lo que sea... nos vamos haciendo una idea de nosotros mismos. Esto quiere decir, que de nosotros, que seguimos siendo un organismo interconectado al universo y cambiante, extraemos una idea de nosotros mismos: extraemos la idea del YO. Aquí se da el primer error de conciencia, nos vemos a nosotros mismos como una entidad propia, nos vemos como Pepito, Juanito o lo que sea. Y esta personalidad que acabamos de concienciar es solo una idea, sin realidad... aunque para nosotros sí es real. Además, está ligada al proceso de autoprotección física para convertirse en autoprotección como objetivo. Esto quiere decir, que quizá en los procesos de aprendizaje, de supervivencia, empezamos a saber que cierto aspecto nos puede hacer daño y por tanto es conveniente preveer. Un ejemplo muy claro: imaginemos que de pequeños, al acercarnos al fuego, vemos que nos quema y nos hace daño, esto se queda grabado en nuestra memoria, y este aprendizaje es útil para nuestra supervivencia. La experiencia nos sirve como un mecanismo de supervivencia y es beneficioso... pero el siguiente paso, es el de que nuestra conciencia, superdesarrollada comparada con la de otros seres vivos, que empieza a crear una imagen de nosotros mismos, y por tanto una serie de escudo no para protegernos físicamente del fuego, sino para no dañarnos emocionalmente. Esto quiere decir, no dañar la idea que tenemos de nosotros mismos. Por tanto, la idea de nosotros mismos, está vinculada a nuestro cuerpo físico. Por tanto, está vinculada a la necesidad de protección y supervivencia, y la palabra clave, es la "necesidad", mientras no hay necesidad, no hay exigencias, ni de evitar el dolor y ni de perseguir el placer. Y al ser tomados como idea, separada del cuerpo, aparecen creencias basadas en la "necesidad" de reconfortar la idea de uno mismo.  

Dejamos de vivir. Quizá todo lo dicho anteriormente suene un poco desolador. Pero siendo serios, esto no deja de ser una valoración filtrada por nuestro egoísmo. Es tan limitada y a la vez tan sobrevalorada nuestra conciencia que nos es casi imposible ver algo más. Los sabios que han "podido" abrir sus horizontes de conciencia, saben que de desolador no hay nada. No lo explican, no lo expresan con palabras, no dan directrices que seguir porque si hubiera que seguir un camino, habría una intención y motivación fruto de nuestro Ego... y este es quizá, el punto más difícil de resolver de todos aquellos que buscan algo más.

Dejando eso a parte, es importante darse cuenta, que jugar con ideas, no es estar más vivo que un ordenador. Puede producirnos placer, entretenimiento, consuelo, etc.. pero mientras estemos centrados en los juegos de ideas, estaremos ciegos a la realidad. Erich Fromm, un destacado psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista lo explicaba de la siguiente manera (con mis palabras): a la hora de ver una flor, decimos que es una rosa, y durante se produce el parloteo rápido y casi imperceptible de la "rosa", dejamos de observar la flor.
Si esto se repite de forma casi infinita con nuestra ideas, con nuestros pensamientos, estaremos dejando de apreciar el mundo tal y como es. Estaremos viendo el mundo según nuestra experiencia, según nuestros datos y por tanto, el mundo dejará de mostrarse grande, apasionado, bello y de una inmensidad inconmensurable. Ante tal belleza, es posible cuestionarse qué es vivir... si aquello cuadriculado y medido que es lo que pensamos, o si es el gran mundo con infinitas cosas por descubrir para el buscador sin intención.

LA FELICIDAD Y EL SUFRIMIENTO. LAS DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA.



Si yo tengo un resfriado, y no quiero estar enfermo ¿puedo curarme insultándolo? "Maldito resfriado, lárgate!, no te quiero" .... ¿no verdad? Pues esto es más o menos lo que hacemos cuando el sufrimiento es de tipo psicológico. Cuando por ejemplo tenemos miedo, somos codiciosos, envidiosos (o lo que sea) y vemos que esto nos produce miedo, tendemos a escapar y huir. No queremos ser codiciosos (por ejemplo) porque vemos que nos produce sufrimiento, decir que no quiero ser codicioso y actuar como que no lo soy, no deja de ser lo mismo que el ejemplo de insultar el resfriado. Pero en el caso de la codicia, lo que pasa es que a más intentamos no serlo, más aumenta nuestra codicia. A mayor esfuerzo, mayor será la resistencia.

Una hecho que siempre me ha llamado la atención: Cuando miramos hacia atrás en el pasado y pensamos en qué es la felicidad, aparecen recuerdos difusos, un poco como ensoñaciones, casi no nos acordamos porque esta es vivida con todo el ser. Si en cambio echamos la vista atrás y pensamos en los momentos de dolor, de sufrimientos, estos quedan claros y definidos: Sufrí mucho, lo pasé fatal y no quiero volver, no me sentía con fuerzas para hacer nada y me da miedo que me pase de nuevo, lo que me pasó fue una desgracia, etc. En seguida clasificamos el sufrimiento para tenerlo definido e intentar actuar sobre él. 

La diferencia entre los dos estados es que en los momentos de felicidad pura, nos dejamos llevar, la vivimos con intensidad, en cambio, en los momentos de sufrimiento lo que queremos es escapar, nuestra mente se divide de sí mismo para analizarse. Ponemos palabras como si fueran los hechos. Al no terminar de experimentar o vivir el estado de ánimo, como si fuera el caso de la alegría o la felicidad que sí se viven con el ser completo, el sufrimiento queda gravado como una experiencia sin terminar como algo que debe ser solucionado y que por mirar a otro lado no va a desaparecer.

Según Alan Watts, preguntar ¿Cómo se hace esto? es no entender el problema. Buscar la solución lleva consigo el deseo de deshacerse del problema, y eso no es diferente de intentar escapar o de evitarlo. Vivir o experimentar una sensación no puede ser manejado con una guía de instrucciones porque las palabras no son los hechos. Y los procedimientos y las pautas que podríamos seguir para solucionarlo viene como respuesta a haber clasificado antes el problema, el sufrimiento, dejando así de ser algo nuevo y perdiendo su capacidad de florecer y marchitarse.

Es por eso que el problema es tan difícil de solucionar como sencillo, dado que a mayor esfuerzo que hagamos para escapar del pesar o del sufrimiento, mayor será la resistencia que oponga.

Lo mismo ocurre con la felicidad, con la búsqueda de esta. Suele pasar que al huir del sufrimiento, buscamos la felicidad como un ideal, debemos ser felices y comparamos una de esta. Entonces, la búsqueda de esta empieza a ser un problema, el ansia por conseguirla se convierte en necesidad y de ahí que algunos busquen esta en diferentes entretenimientos que, acaban convirtiéndose en necesidades. Pero la felicidad no es un estado que se busque, no se llega por un camino, es el estado natural de una persona sana física, pero sobre todo mentalmente. E igual que al aparecer la luz se desvanece la oscuridad, al aparecer la felicidad, los estados de ánimos que nos producen sufrimiento (no la causa del problema en sí), también se desvanece.

¿QUÉ ES EL YO? (IIª parte)

La mayoría, por no decir todos, sabemos que dentro de nosotros existe una especie de vacío. Todos sentimos una sensación de dolor, de inseguridad y sufrimiento que pocos aceptamos y somos consciente de ello. En ocasiones, realizando actividades, nos olvidamos de este sentimiento abrumador y utilizamos esto como vía de escape. Este escape se convierte en nuestra única salida a un problema que comparte en la humanidad y no sabemos gestionar, y como pasa con todos los miedos, si no se les escucha, se acrecientan y se hacen más y más fuertes.

No es de extrañar que en las sociedades actuales se busque la sensación, sentir cada vez más. Aumenta así el amplio abanico de posibilidades de entretenimiento: música, cine, teatro, comida, sexo, televisión, juegos, drogas o alcohol, relaciones enfermizas, etc... Y en el momento se termina o incluso antes de terminar cierta actividad, ya estamos pensando en la siguiente, se convierte en una especie de "necesidad" vital que no podemos dejar de hacer. Y si nos cansamos de esta, buscamos otra rápidamente. No podemos aburrirnos porque en el momento que nos aburrimos, estamos dejando paso a que nuestra mente saque de nuestro interior ese dolor del que escapamos y que mantenemos enterrado a la fuerza.

Si profundizamos un poco en el tema, vemos que todo esto es una huida siempre hacia delante de un problema sin resolver y sin entender. De un pequeño y originario defecto de nuestra condición humana y que con los años va aumentando cada vez más y más hasta que morimos. 

¿Qué es el yo? ¿qué somos nosotros?

La respuesta rápida es el nombre- Yo soy Raúl-. Pero Eso es solo una palabra. No significa nada y un cambio de nombre no me hubiera supuesto cambio alguno. Pero aunque esto es evidente, lo pongo en primer lugar para destacar que yo me identifico con ese nombre. Y si por ejemplo alguien dijera que ese es un nombre bastante feo, probablemente no me sentaría bien. Al identificarme con ese nombre, estoy trasladando mi seguridad psicológica a esa palabra. 

¿Si no soy el nombre, qué soy?

Puedo decir que soy un cristiano o un judío, o incluso que pertenezco a un país u a otro. Pero el proceso no es diferente. Las diferencias entre una persona de un país y otra de otro (o religión) son superficiales, interiormente somos iguales. Realmente somos hermanos. Pero nos hemos identificado con esta religión o país porque nos crean cierta seguridad psicológica y esto nos aísla y separa de las personas de otros países y otras religiones. Y si yo fuera cristiano y un judío agraviara mi religión, probablemente volvería a sentirme ofendido (el orígen de las guerras religiosas). De hecho, tanto las religiones como las nacionalidades son solo de interés privado para las élites gobernantes... pero eso es otro tema.

Seguimos investigando...




Es posible que si pensamos un poco más, lleguemos a la conclusión de que nosotros somos nuestra forma de actuar y comportarse, que eso nos hace únicos. En este caso nos identificamos con nuestro carácter. Es cierto que reaccionamos diferentes unos de otros. Pero en primer estado, esto se debe a procesos subconscientes tan rápidos que escapan a nuestra conciencia, y nada más. Y estos procesos subconscientes responden a experiencias vividas anteriormente. Si tomamos el experimento del "Perro de Pavlov" ¿Podría decir el perro de Pavlov que él era un perro que salivaba con el ruido de la campanita?. Al igual que yo podría decir que soy el chico que tubo un accidente con la bici cuando era pequeño
(Siguiendo con el ejemplo de Pavlov). Lo que sucede es que el perro de Pavlov tomar esa experiencia para diferenciarse de los demás perros, se identifica con ella y la hace suya. Pero la pregunta es ¿Entonces, no existía este perro antes del estímulo? ¿Si no hubiera protagonizado el experimento de Pavlov, no habría existido? La respuesta es que sí habría existido.

Al igual que el perro se identifica con esa experiencia y llamarse a sí mismo "el de Pavlov", nosotros nos identificamos con nuestras experiencias y las clasificamos en buenas y malas. Entonces decimos que nosotros somos de tal o cual manera según esas experiencias y las reacciones que provocan. Pero hay que tener en cuenta que esas experiencias que nos crean ideas, no existen en el momento presente, no están ahora... pero nosotros sí. Esto no quiere decir que no existan en nuestra memoria, sino que ahora no existen excepto como ideas. De hecho, en nuestra memoria hay experiencias, pero también existen recuerdos de cuentos, películas o historias, (igual que existen recuerdos de nuestras experiencias) y eso no quiere decir que estas existan. Solo le daremos la importancia si reaccionamos a ellas.

Entonces, ¿qué somos?

Nuestros nombre no somos nosotros, nuestras creencias o nacionalidades no somos nosotros, ni nuestras experiencias y carácter somos nosotros. No son reales, lo único real es nuestro proceso de identificación, pero esto no es nuestro solo. Este proceso lo compartimos todos los humanos e incluso, en menor intensidad, hasta los animales superiores. Todos nos identificamos y todos nos sentimos agraviados si alguien no alaba aquello que sirve de idea de identificación.

Si este proceso no es propio, y es común a todos, ¿no deberíamos abordar el problema como algo colectivo? 

¿Qué nos dice la ciencia.?

La ciencia, con el método científico, se queda sin palabras a la hora de buscarnos. Muchos científicos buscan la conciencia como el origen de nuestra esencia, como si estuviera en un grupo de células aun no descubiertas. Un científico cojerá un microescopio y si analiza el cerebro solo verá tejidos blandos y si aumenta la visión más, células. Si sigue indagando y ampliando la capacidad del microscopio, puede que vea átomos, y si se mete dentro de ellos solo verá cargas energéticas revoloteando entre ellas a grandes distancias, tan alejadas unas de otras como lo está el Sol de la Tierra (a escala). Y entre todo ello, un enorme vacío, un enorme vacío que no acaban de entender.

¿En la filosofía oriental?

Miles de años de que la ciencia actual descubriera que gran parte de nosotros está compuesto por nada, los antiguos budistas, taoístas, maestros Zen y otros sabios Hindúes, se dieron cuenta que nosotros no somo nada. Que no existimos excepto en que el pensamiento nos crea una imagen con la que se identifica y que esta imagen está compuesta por mi nombre, mi origen, mis experiencias, mis ideas y mis conclusiones. Y como ya hemos visto, esto no existe realmente ahora, pero sí nosotros. Pero como nos dan cierta seguridad o placer, nos identificamos con ellas, vamos componiendo esa imagen de nosotros mimos... pero como ya he dicho, no somos nada.


¿Esto es bueno o malo?

Antes de que alguien se desespere al ver que todo aquello con lo que se identifica no es nada, excepto ideas y recuerdos (reacciones físicas y químicas), debemos ser realistas. No somos, pero estamos vivos. No nos hemos creado a nosotros mismos. Pero eso no dice que no podamos disfrutar del atardecer, del aire fresco matutino, de un buen descanso, de la luna, de un río libre de agua claras, de las hojas de los árboles moviéndose mecidas por el viento. Podemos disfrutar de ver a un ser querido feliz, de ver a un desconocido reír... Si dejamos de identificarnos con todos nuestro recuerdos, si dejamos de identificarnos con nuestro nombre, nuestro país o la experiencia con sus consiguientes ideas, si hacemos eso, seremos todo. De hecho, no solo es que nosotros seamos todo, sino que todo es también nosotros.  


Como dice Krishnamurti : Sea nada y entonces viva.

EL PRINCIPIO DEL TAO "Wu Wei"


Uno de los aspectos fundamentales del Tao es el que recibe el nombre de "Wu Wei", que quiere decir "no acción". Es un principio que el Taoísmo filosófico comparte con el budismo y que es un aspecto fundamental, un pilar, del Tao.

El Tao, un movimiento filosófico impreso en el alma china (y porqué no humana en general), en contraposición a su coetáneo el Confuncionismo, proclama que la libertad individual es la única manera de conseguir la felicidad. Las normas sociales, las estrictas leyes, la presión de la comunidad, etc, no son más que trabas en contraposición de la felicidad humana. La cual debe ser entendida como la unión con la naturaleza, con el alma universal.

Cuando en el Taoísmo encontramos el principio Wu Wei, un valor que hace énfasis y vemos reflejado en la literatura posterior. No estamos hablando de no hacer nada, de un tipo de pasividad absoluta, ni mucho menos. Realmente, se refiere al forzar los acontecimientos. Lo que quiere decir Wu Wei es que el Universo, la Naturaleza, el principio del principio, va en una dirección y forzar las cosas es, un error. Primero porque toda intención intencionada y forzada va contra la corriente del universo (de ahí las numerosas referencias al agua, al río, y no ir contracorriente de este). Segundo, porque la intención forzada es siempre un crecimiento del Ego, de la entidad imaginaria que nos separa del mundo, que nos aísla.

Podríamos decir, que Wu Wei, sería una especie de espontaneidad creativa:

El que ansía no erige,
el que tranquea no camina,
 el que se exhibe no resplandece, 
el que se acredita a sí mismo no se esclarece, 
el que se afana por sí mismo carece de mérito,
el que es obstinado no acrecienta. 

Todo esto me trae el recuerdo del esfuerzo, del que habla Krishnamurti, un gran sabio del siglo XX. Este gran erudito, afirmaba que la raíz del Ego era el esfuerzo, porque siempre, detrás de este se encontraba una intención (que siempre era el resultado de buscar lo "bueno" y huir de lo "malo"), de la intención de buscar seguridad psicológica.

También me recuerda a Alan Watts, que hablaba del esfuerzo de forma burlona diciendo: - ¿se esfuerza la primavera por venir antes?, ¿se esfuerza el árbol por ser más árbol?...

EL BIEN Y EL MAL., ORIENTE Y OCCIDENTE.


Karl Marx
En las religiones monoteístas más influyentes: Judaismo, Cristianismo, e Islamismo;  encontramos la primera referencia histórica sobre el Bien y el Mal. Cuando  Adán y Eva comen de la fruta prohibida descubrieron en ellos un mundo nuevo, adquirieron la moralidad. A partir de ese momento los actos podrían ser clasificados como buenos y como malos, ya no valía el libre albedrío. Y por tanto, aparece la culpa, un sentimiento que han monopolizado las religiones organizadas con el fin de concentrar más y más poder. Sobre esto podríamos hablar y hablar y no terminaríamos nunca, incluso del papel machista de la mujer, de Eva que convenció a Adán para tomar la manzana famosa... así que no continuo por este camino. Cualquiera puede leer a filósofos occidentales, desde Platón, a Nietzsche, pasando por Spinoza o Marx.



Pero ¿cómo tratan el tema del Bien y el Mal los principales movimientos filosóficos y religiosos orientales?

Una característica común del pensamiento oriental es la idea de que el pensamiento se mueve con ideas opestas (lo sé, viva la redundancia), tratamos de clasificar hechos diferenciándolos de otros, clasificándolos en comparación con otros relacionados o no. Decimos que una cosa es "alta" comparándola con la cosa "baja", decimos que eso es "poco" porque sabemos que es "mucho"....  y por último, que algo es Bueno porque hay algo Malo, así funciona la mente, con opuestos, con dualidad.

Por ejemplo, para el Taoísmo, el Bien no puede existir sin el Mal, son las dos caras de la misma moneda y no existe una sin otra. No están separadas y son inseparables. Por ejemplo, si te pregunto si es buena la luz del Sol, podríamos argumentar que sí, que es buena, pero a la vez también es mala. Y es buena o beneficiosa para unos seres y mala para otros. Al final, la conclusión más sensata es decir que no es ni buena ni mala... quizá provechosa para unos y no tanta para otros. Pero no deja de ser un punto de vista sesgado, particular e incompleto.

En el Budismo, los principios del Bien y el Mal NO son esas ideas preconcebidas que extraemos de un código moral que nos ofrecen los expertos y los libros escritos por expertos. El Bien pertenece a la iluminación, y el Mal a la oscuridad. Y por supuesto, no se refiere a la luz en sí, sino a la claridad mental. Un varemos de que alguien se encuentra iluminado en mayor o menor medida es que el que se encuentra iluminado, se encuentra feliz y sereno más que el que se encuentra en la oscuridad. Puede ver un problema y entenderlo sin dejarse llevar por el conflicto de los opuestos.

Krishnamurti
En el hinduísmo, el Bien y el Mal se antojan un poco al concepto del Budismo. Hacer el Bien o el Mal se relaciona con el Karma, y de ahí con la rueda de la reencarnación. Uno, al ser más iluminado hace mayor bien, y en el punto más avanzado llegará a tal punto que estará fuera de las reencarnaciones infinitas. Objetivo al que llegó Buda.

No obstante, esta interpretación del Karma ( y también del bien absoluto del Cristianismo), fue criticado en ocasiones por Krishanmurti. Para Krishanmurti el mal era el Ego. De él salen todas las batallas, todas la guerras, los nacionalismos innecesarios, los conflictos. Para K. el Ego era lo que nos separaba y nos aislaba, por tanto lo clasificaba como maligno.

Conclusión:
La diferencia entre las religiones monoteístas mayoritarias de occidente comparados con los movimientos filosóficos y religiosos de oriente es que en estas últimas no anteponen un sistema o código moral que nos permite clasificar la realidad entre el bien y el mal. En las orientales se insiste en que el Bien y el Mal son simplemente interpretaciones personales y sesgadas de la realidad, que conforman el Ego y que se sitúa en el campo de la ilusión.

Es cierto que encontramos el hinduísmo como religión que nos habla del bien y el mal. No obstante, no se basa en un código moral, sino en la búsqueda de la eliminación del Ego. Y mientras la eliminación del Ego en el Cristianismo se "consigue" reduciéndolo a servicio de Dios, no fue ningún Dios quien escribió el sistema moral. Fueron los "expertos" los que escribieron y escribieron el código para después otros "expertos" lo interpretaran para amoldarlo a los tiempo actuales. El hombre compuso el sistema moral en nombre de un Dios.

¿QUÉ ES SAMADHI?

Cuando profundizas en la práctica del yoga, cuando practicamos la relajación, la atención, la meditación, la concentración en la respiración, en el mantra, etc... conseguimos cierto estado de la mente en la cual esta va acallando su continuo parloteo. Los pensamientos empiezan a ir un poco más despacio, y por tanto las barreras entre los que vemos, lo que oímos, olemos, tocamos, y los que somos, empiezan a atenuarse.

Samadhi, es un estado de la mente que podemos traducirlo por "juntar", por "fundirse". Este estado de la mente se consigue cuando podemos estar tan absorto en algo que nuestra mente se convierte en uno con ese algo. Lo que es, lo somos nosotros. En Samadhi, nuestra identidad desaparece, dejamos de lado nuestro rol social (padre, hermanos, arquitecto, albañil, conductor, español, etc...). Como hemos dicho, no hay obstáculo entre lo que nos atrae y nosotros. Lo vemos, lo miramos y acabamos unidos a él. El efecto que produce Samadhi es liberador. Nos quitamos el velo que cubre nuestra conciencia y quedamos en una especie de euforia tranquila.

No obstante, para que se produzca Samadhi, los yoguis experimentados tienen claro que antes hay que pasar por dos estados anteriores. Dharana, Dhyana y por último Samadhi.

Voy a recrear una figura del libro "El corazón del Yoga" de Desinkachar.



Primero se da Dharana. Y repito "se da", porque no podemos ir hacia Dharana ni Dhyana ni Samadhi, únicamente podemos propiciarlo, podemos crear las condiciones para que se den.

Dharana es el estado de la mente en que esta se mantiene calmada, poco a poco el parloteo deja paso a una mayor atención hacia el objeto. Nos concentramos o enfocamos la atención en un objeto.

Dhyana es el estado de la mente en el cual esta esta tan pendiente del objeto que existe cierta conexión. 

Samadhi, el cual ya hemos visto, es el último estado de la mente. Somos uno con el objeto y toda nuestra energía es él.

El Samadhi no único del Yoga, otras religiones como el hinduismo, budismo, jainismo y sijismo también hace mención de este estado iluminativo. En Yoga, no se busca el Samadhi, este aparece porque creamos las condiciones adecuadas. Un cuerpo sin tensión, una mente calmada, y una visión profunda del mundo interno y externo.

CONÓCETE A TI MISMO.


Muchas veces, mucha gente, cae en el error de buscar aquello que desea con motivo de escape. Escapar de la realidad, y utilizar una idea reconfortante para sentirse seguro, tranquilo, valorado, o que ha llegado a un punto de perfección cercano al nirvana, etc...  Saber y entender esto en toda su profundidad es el primer paso, entenderlo bien, no solo como un juego dialéctico. Luego, a partir de ahí, viene el ejercicio y la comprensión sobre nosotros mismos.

Propongo un ejercicio, yo lo utilizo algunas veces en meditación. Sabemos, como nos ha explicado Krishnamurti alguna vez, que el esfuerzo es la raíz del sufrimiento. Porque al no ver las cosas como son, las observamos como queremos. Esta diferencia entre la realidad y nuestros anhelos produce conflicto, es resistencia y por tanto crea dolor. Una parte de nuestra energía se va en aquello que queremos, otra en aquello que no queremos, y otra queda para observar la realidad.

Esta división de energías se aprecia de muchas maneras, pero quizá la más "evidente" es la observación, mirar, me explico. Cuando observamos cierta imagen que la vemos tremendamente bella, los colores, los contraste, la luminosidad, adquieren una dimensión diferente; mayor intensidad y es como si nos absorbieran. Nuestra percepción se agudiza y en esos momentos, gran parte de esa energía se encuentra focalizada en ver la imagen. A medida que esa imagen la observamos menos nítida, con menos detalles, con menos belleza, es porque nuestra energía se divide.  Quizá este sea un ejercicio al que no le deis importancia, pero se requiere de una gran sensibilidad y paciencia para comprenderlo. No siempre aparece esa idea que utilizamos como lente de color para ver el mundo y como refugio para evitar sentirnos lastimados. A veces, estamos tan acostumbrados a ella, que no la podemos ver. Si desde pequeños nos hubieran puesto gafas de sol, y nunca nos las hubieran quitado, ¿no pensaríamos que el mundo es como un poco más oscuro? Imaginaros además, cuando nos quitaran las gafas, la sensación tan maravillosa de imágenes y colores que recibiríamos... pensaríamos que estamos en el cielo.

Fijaros pues, un día, tranquilos y relajados en como veis, en como mirais una imagen, cómo os relacionáis con ella y que ideas preconcebidas están dentro de nosotros y que sin saberlo, utilizamos a modo de filtro. Cada filtro que encontréis, es una resistencia energética, y cada vez que lo superéis, os iréis encontrando más a vosotros mismos, os conoceréis más. Quizá os llevéis una maravillosa sorpresa.

Existe un libro, de mi maestro favorito que se llama "El espejo de la relación" y otro que se llama "Sobre las relaciones". Hago hincapié en estos libros de Krishnamurti por que quiero destacar la importancia en la filosofía oriental que se le da a la relación, no solo con la pareja, también con la familia, amigos, desconocidos, animales, plantas, etc... con todo lo que nos rodea. 

POSICIONES Y NOMBRES DE ASANAS ·YOGA·

Estas tabla de ejercicios la he construído con el fin de aprender el nombre de las posturas de yoga, algo que me resulta difícil. Estas asanas son las más comunes, no siguen ningún orden de realización. Estas dos tablas yo las utilizo  como salvapantallas, para fijarme en ellas sin tener que ir a buscarlas. Por supuesto, faltan algunas, por ejemplo en la primera imagen, en la que he traducido los nombres, faltan "El perro boca abajo" y "La cobra", dos de las más importantes.... La otra imagen de salvapantallas tiene más posiciones, pero no las he traducido para que las imágenes no fueran muy pequeñas. Por cierto, la banda negra de la derecha de la segunda imagen es para colocar los accesos directos... 

Bueno, espero os gusten porque aunque parezcan que no, me costó un montón montarlas... y ya que las habia hecho para mi, he pensado que si queréis, también podéis sacarle provecho.




CHI KUNG Y BA DUAN JIN... 8 brocados de seda


El mismo papel tiene el yoga en la India, que en China el Chi Kung. Dos disciplinas que, aunque se encuentran separadas y en lugares diferentes, las dos tienen influencias unas sobre otras. Las dos tratan el cuerpo como un todo, las dos trabajan sobre la energía (prana en Yoga y Chi o Qi en Chi Kung)  y las dos son dos tipos de medicina preventiva. A los médicos chinos, cuando acompañaban en las guerras acompañaban a los militares, no les pagaban por curar a las tropas sino para que no se enfermaran.

En yoga existe una secuencia de ejercicios muy conocida que recibe el nombre de "Saludo al Sol" o sūria namaskār. Una serie de ejercicios que tiene su origen en los primeros guerreros indios, y que luego se incorporó por los monjes budistas para mantener la salud. En el Chi Kung, el equivalente al "Saludo al Sol", es el Ba Duan Jin o los "8 brocados de seda". Los brocados de seda representa la imagen de algo especial, algo valioso.... 8 ejercicios valiosos para la salud. También recibe el nombre de las 8 joyas o 8 piezas de brocado dorado.

El creador de este tipo de ejercicios fue el general Yue Fei (1103 - 1142), y cuenta la leyenda que practicaba con sus tropas esta serie ejercicio todos los días y, que  gracias a esta preparación, su ejercito ganó todas la batallas.

Aunque hay pequeñas variaciones según la escuela que enseñe el Ba Duan Jin, en general todas coinciden en la esencia. Veamos un monje Shaolin practicándolo.


Breve descripción del ejercicio.

1º. Levantar el cielo con las dos manos. De pie, después de concentrarse en la respiración y alinear el cuerpo lo más verticalmente posible, y con las manos próximas al Hara (punto 3 dedos por debajo del ombligo) abrimos las piernas un poco más del ancho de las caderas. El ejercicio consiste en cruzar los dedos con los brazos estirados y por delante con las palmas de la mano mirando hacia abajo. Luego levantamos los brazos por delante y con los brazos estirados hasta que llegamos al punto más alto siguiendo con la cabeza el movimiento de las manos. Luego separa las manos y déjalas bajar por los lados del cuerpo con la espiración.
Este ejercicio ayuda a activar el triple calentador, una de las funciones de nuestro organismo que ayuda a poner en marcha otros procesos físicos. Descomprime y alinea la espalda y abre caja torácica para ayudar a una mejor oxigenación.

2º. Disparar flechas de izquierda a derecha. Colocamos las manos entrecruzadas delante del Chakra del corazón, a la altura del corazón. Desde ahí abrimos un brazo y el otro, flexionado, va desplazándose hacia atrás con la postura similar a la de tensar un arco. La piernas deben abrirse aun más que el ejercicio anterior y flexionarse las rodillas.
Este ejercicio es ideal para practicarlo por la mañana ya que estimula el meridiano de pulmón e intestino grueso. El intestino grueso realiza su mayor trabajo por la mañana. Además estira los músculos del pecho y hombros. También se relaciona con el triple calentador.

3º. Cosechar estrellas y cambiar galaxias. Este es el bonito nombre que recibe el tercer ejercicio. Levantamos una mano y bajamos la otra, la palma de la mano superior mira al cielo, la de la mano inferior mira hacia abajo. Es un ejercicio bastante simple pero que debe hacerse con la respiración y con la espalda recta. Estimula el meridiano del bazo, hígado y estómago, por eso favorece la digestión en general así como todos los beneficios que trae esto como reducir la hipertensión, la congestión, estreñimiento, mala circulación arterial, hipo, diarrea o hemorroides.

4º. Girar la cabeza hacia atrás. Este es el ejercicio más sencillo, pero no por ello menos efectivo y beneficioso. Colocado de pie, con el cuerpo recto,giramos la cabeza hacia atrás lentamente, al ritmo de la respiración. Las manos estarán estiradas a los largo del cuerpo o apoyando las manos sobre las caderas para mantener el cuerpo recto y no girarlo.
en esencia este ejercicio viene bien para la tortícolis, dolores de cabeza y los músculos de los ojos.

5º. Tocarse los pies. Inclinándose hacia delante y manteniendo las piernas lo más rectas posibles intentamos tocarnos los pies.
Esto regula el sistema nervioso, la concentración y activa la energía de riñón. Se dice que la energía de riñon es una energía con la que nacemos, un almacén de energía vital. Es por eso que ahí encontramos las glándulas suprarenales que son las glándulas que segregan hormonas necesarias para hacer frente a situaciones de estrés... que son las hormonas cortisol y adrenalina.

6º. Gran giro del cosmos. El cosmos figurado, ya que en realidad se refiere al cosmos interior, a nuestro mundo. El ejercicio consiste en abrir las piernas entre 1,10 y 1,30 metros y flexionarlas. Así nos es fácil mantener la cadera fija. Una vez hecho esto, giramos el cuerpo creando un círculo con el tronco.
Un ejercicio ideal para combatir el cansancio y tonificar los músculos de la espalda.

7º.Puñetazo con ojos de enfado o mirada llameante. Con los pies abiertos y rodillas flexionadas, que es los pies de la posición del jinete. Es algo similar a la postura de disparar flechas pero en este caso el puño está cerrado. El ejercicio de los ojos ayuda a aliviar la tensión ocular.
Desarrolla la fuerza interna y una actitud estable.

8º-Sacudirse para eliminar las enfermedades. Este ejercicio consiste simplemente en que se dan pequeños saltitos sin llegar a despegar los pies del suelo.

LA RELAJACIÓN COMO MODO DE LIBERTAD.


Cuando me relajo en las clases de yoga, cuando lo hago más y más, me doy cuenta que sucede una cosa curiosa... a medida que me relajo más y más, el Ego va desapareciendo.

En un vídeo de Alan Watts, él nos decía que cuando en clase de pequeños nos imponían u obligaban a atender en clase, poníamos en tensión los músculos de los ojos, los músculos que rodean el oído, apretábamos la mandíbula, y todo ello con la intención de doblegar nuestra voluntad y dirigirla hacia algo... esa tensión muscular era un signo de tensión mental. Nos obligábamos a nosotros mismo a hacer un esfuerzo para escuchar o ver mejor (algo que no tiene mucho sentido). Nuestra mente se desdobla para que una parte de nosotros mantengan controlada a la otra. Este fenómeno lo podemos llamar de muchas maneras, pero nos quedaremos con la forma con la cual Krishnamurti se refería a ella: era el pensador y el pensamiento. El pensamiento es libre, pero debido a la presión externa creamos una entidad ideal (de idea) que nos obliga a enfocar la atención, a concentrarnos. Y por tanto, esto produce tensión, tanto muscular como mental. De hecho, mantener la atención en algo que nos aburre es de las cosas más cansinas que existen.... ¿ a qué si?

Pero quizá, esa tensión que empezó como algo consciente, como una respuesta a un condicionamiento exterior se vaya quedando de manera fija. Seguramente  habréis visto, quizá en nosotros mismo, que apretamos la mandíbula, que tensamos el entrecejo o los hombros, que hacemos movimientos con la mano y, sobre todo, no hacemos respiraciones profundas y fluidas. Esto no es más que el recuerdo de algún tipo de tensión que no somos capaces, o no queremos, dejar fluir. Realmente se trata de un sentimiento de supervivencia, de adaptación, que no queremos exteriorizar. Por tanto, mantenemos esa tensión.

Pero cuando nos relajamos, esas tensiones las dejamos ir y , en ese momento, nuestra mente se vuelve libre y muy sensitiva. Al no tener que malgastar energía en mantener el pensador, toda la energía se dirige a la atención. Pero recordar, atención sin tensión. El pensador puede ser nuestra profesora de la infancia, nuestros padres, e incluso nuestra propia experiencia... o todas las cosas. Cada pensador nos produce cierta tensión, y si aflojamos el cuerpo, iremos deshaciéndonos de los pensadores. Entonces nuestra mente se mostrará tal y como es, no será ni buena ni mala, simplemente será libre.

Aunque sea un pensamiento personal, me ha parecido interesante primero porque va relacionado con el pensamiento clásico de la comprensión y eliminación del Ego (de la idea de nosotros mismos, de nuestras experiencias, nuestras conclusiones, nuestros anhelos) . Y segundo porque me gustaría saber si alguien ha tenido ciertas experiencias cuando se relajaba más y más. No hablo de super experiencias, quizá una sensación de alegría, ganas de llorar, miedo, plenitud, no sé.... si se ha podido ver esa tensión que manteníamos y si nos hemos deshecho de ella.

Por cierto, todo esto me recuerda a los trabajos de Alexander Lowen.

EL VERDADERO CAMBIO.


Por cualquier motivo, la mayoría de las personas se dan cuenta de repente que sus vidas les traen infelicidad, que no se sienten satisfechos con ellas, sino al contrario. Tienen unas vidas llenas de miedo, de ansiedad, depresión, tristeza, sufrimiento en general, y por tanto de conflicto. Al darnos cuenta de esa insatisfacción, damos un paso a delante y nos decimos a nosotros mimos: tengo que ser menos así, debo ser más de la otra manera... intentamos cambiar antes de saber qué nos provoca ser de esta de esta o de otra manera, obstruyendo así el caprichoso camino de la comprensión de nosotros mismos. Creemos que con nuestra fuerza de voluntad podemos cambiar, y quizá sí se produzca un cambio externo. Puede que quien quiere ser noble, pueda actuar como una persona noble.  Realice actos nobles, la gente piense que es noble e incluso a veces esté feliz de sentirse una persona noble... (realmente está feliz de creer que acaba de conseguir un objetivo). Pero dentro de sí, quizá tan escondido que no se de cuenta, esa persona noble, estará escondiendo el verdadero motivo de su nobleza, y es que está huyendo de su bajeza... y la forma más fácil de huir de la bajeza es la nobleza, la huida de la ignorancia es el conocer datos, la huida de la indiferencia hacia los demás es una falsa simpatía, etc... (este párrafo me recuerda al relato de los monos, por si alguien quiere leerlo AQUÍ)

Ya nos hablaba el gran Jiddu Krishnamurti que el esfuerzo era el principal problema, que detrás de él, se encontraba el Ego.  El cambio al que nos hemos referido en el primer párrafo, es un cambio con esfuerzo, con conflicto. Conlleva en sí una lucha de ideas, y por tanto, no es un cambio verdadero. Por una parte tenemos la idea de que somos nobles y por otra, la idea de que no lo somos, dos ideas opuestas que chocan frontalmente. 



El motivo de este choque de ideas, es que las ideas no son la realidad, son interpretaciones cómodas del mundo que vemos, interpretaciones que nos sirven para comunicarnos de una manera fácil y pero elaborada. Pero la realidad no es rígida, es cambiante, cambia en cada instante y una palabra no puede definirla porque no cambia, únicamente el silencio puede ser capaz de entender el mundo que nos rodea. Pero nosotros le damos importancia a las ideas porque a nuestra mente le gusta, se siente más segura trabajando con ideas, con cosas fijas que puede manejar y entender.... y como en muchos aspectos encontramos encontramos provecho, nos creemos que ellas son la misma realidad... pero siempre hay que tener en cuenta que la palabra "rojo" (dicho interna o externamente) es un sonido, no el color rojo de verdad. Igual que tenemos que saber que mientras yo diga "rosa", durante ese mismo instante, no estaré viendo la flor a la que trato de describir (esto lo digo para señalar la importancia del silencio).


Decir que somos nobles o que no lo somos, no quiere decir nada. Porque ni somos lo uno ni somos lo otro. Somos el momento presente, nuestra personalidad es una respuesta a nuestro condicionamiento, a nuestra educación, entorno y cultura. Y lo único que libera de la no nobleza y de la bajeza, lo único que realmente va a producir un verdadero cambio es entender este condicionamiento. De nada sirve luchar contra él.

Para entender ese condicionamiento, para que se de el verdadero cambio, este debe ser sin esfuerzo, en paz, tranquilo, con una respiración fluída y un cuerpo sano. En ese momento nuestra inteligencia es capaz de entender los más sutiles detalles, los externos y también aquellos internos, los más profundos... y quizá ahí, se nos presente la realidad tal y como es.

Masanobu Fukuoka
Describir con palabras, con ideas fijas la realidad, es como intentar coger agua con un cazamariposas. No obstante, quiero citar a Masanobu Fukuoka, que fue un agricultor, biólogo y filósofo japonés de corte Taoísta y que describió la experiencia de la realidad con estas palabras: 

“Las hojas bailaban verdes, centelleantes. Sentí que esto era el verdadero paraíso sobre la tierra. Todo lo que me había poseído, todas las agonías, desaparecieron como sueños e ilusiones y algo que se podría denominar la verdadera naturaleza se reveló ante mí.”


Por cierto, os invito (a quien no lo conozca) a leer un poco sobre Masanobu Fukuoka. Trabajó la tierra de una forma natural, y su comprensión sobre esta y sobre la vida y la sociedad no tiene comparación.

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