Las últimas charlas de Krishnamurti.

Esta es una de las últimas charlas que ofreció Krishnamurti. Nos habla de la sociedad, la educación, la formación de problemas, religiones, el sufrimiento y el conflicto, la belleza, el tiempo... Una charla larga pero completa, una charla donde Krishnamurti vierte toda su sabiduría fruto de su capacidad y su experiencia.

¿Cómo vemos el mundo?

Entender como funciona nuestra mente, entender como busca seguridad y como se refugia en ideas para no ser lastimado, siendo la idea primera del "Yo". Es el camino para desembarazarse de la pesada carga de malos recuerdos, ansiedades, decepciones, miedos, etc.

Cuando Krishnamurti decía "La relación, es el camino hacia el autoconocimiento". Nos muestra que es en la relación cuando podemos entender nuestra forma de actuar, realmente podemos observar nuestra manera de ver el mundo.

Es fácil ver que si somos católicos nos ofende que... por ejemplo un judío... no diga que estamos equivocados.

Es fácil ver que nos enfadamos cuando un equipo de fútbol gana al "nuestro".
Es definitiva lo que quiero decir es que es fácil observar como nos identificamos con cosas externas, pero no lo es tanto cuando la identificación es con ideas, recuerdo, sentimientos internos... resumiendo, aquello que forma el EGO.

¿Cómo vemos el mundo? es siempre una pregunta que me hago. No la respondo, simplemente la dejo en el aire. Pero casi siempre me doy cuenta que existe un pequeño esfuerzo, realmente no veo el mundo, lo miro. Quiero decir que lo observo con cierta intención. Por ejemplo, me esfuerzo en ver los detalles, los colores, sonidos, las aves volando... intento buscar esa belleza que se aprecia cuando el Ego cesa,  y entonces, me doy cuenta que ya estoy callendo en la trampa del Ego. Idealizo un paisaje que recuerdo y lo busco.

En fin, muchas veces pasa esto, siempre que hacemos un esfuerzo es porque detrás hay un motivo, una intención de cambiar lo que es.

Como ya escribí en otro postKrishnamurti nunca dijo como meditar. Porque decir el como hay que meditar es actuar y ajustarse a un patrón, es ajustarse a la idea que nos hacemos de cómo hay que meditar. Es moverse desde la experiencia, desde la idea, es filtrar la realidad por nuestro bagaje. Es actuar desde el YO, con una intención, con un motivo, queriendo conseguir algo y disipando la energía de nuestra atención. 


El método para despertar.

Dentro de la filosofía oriental, y hablando de una manera muy general, podríamos decir que existen dos métodos para despertar, para llegar al nirvana , la iluminación o volver a estar en armonía con el universo.

* Un método nos invita a meditar centrando nuestra atención (concentración) en un punto, en un pensamiento, en una idea u objeto. Los "maestros" nos transmiten varias formas y complejos procedimientos para llegar a comprender "La verdad". Es el método característico de los yoguis de la India y se enseña en las clases de Yoga que damos en occidente. De hecho, es muy común en occidente porque nos es más propio de nuestro pensamiento, nos es más fácil de entender: un esfuerzo igual a un cambio. Nos es más fácil entender un procedimiento, unos pasos a seguir para conseguir un resultado. Y todo esta medido, calculado, sus pautas, e incluso nos da la seguridad de estar actuando dentro de algo conocido y, a veces, institucionalizado. Es como estudiar matemáticas: con el tiempo te familiarizas con las reglas algebraicas para resolver ecuaciones, cuando las comprendes y después de mucha práctica puedes resolver hasta las más difíciles... como he dicho... un esfuerzo para un cambio.

*El otro método es el que nos muestra que la meditación no debe controlarse, no debe haber concentración, sino atención. Si uno está atento, el yo no actúa. Es el método que menos se enseña en occidente, pero en cambio es más propio de la China o Japón. Dentro de este modo de meditación podemos enconcontrar el Tao, Zen y el Budismo primario. Con sabor Taoista, un maestro Zen escribió:

Sigue tu naturaleza y acuerdo con el Tao;
continúa vagando y deja de preocuparte. 
Si tus pensamientos están ligados arruinas lo genuino... 
No te opongas al mundo de los sentidos, 
pues cuando no te opones a él, 
resulta ser igual al completo Despertar. 
La persona sabia no se esfuerza (wu-wei); 
el ignorante se sujeta a sí mismo... 
Si obras con tu mente sobre tu mente, 
¿cómo podrás evitar una inmensa confusión?


Espero os haya gustado este pequeño escrito de un maestro Zen muy sabio... Seng-ts'an



¿Quién es el que sabe? LA EDUCACIÓN.

Recuerdo que cuando iba al colegio, cuando me preguntaba la profesora algo y yo le decía que lo sabia pero no podía explicarlo, ella me decía que entonces no lo sabía. Con el tiempo me di cuenta que era ella la que se equivocaba.
Existe una icomodidad intelectual que experimentamos al tratar de concebir el acto de conocer sin "alguien" que conoce. Pero esto es un error convencional, que nos facilita la comunicación, no es real.

Por ejemplo, si realmente tuviéramos que actuar sabiendo como hacerlo, no nos moveríamos. Si le hubiera preguntado a la profesora como mueve el brazo, para "saberlo" debería explicarme la naturaleza de los nervios, tendones, músculos, la interacción entre estos y la idea, como se forma la idea, que músculos moverá, la energía que utilizará, etc... esto le llevaría tanto tiempo que posiblemente llegaría a la conclusión de que no sabe mover el brazo pero realmente sí sabe moverlo. 

Este es un ejemplo, que explica claramente que no hace falta "alguien" que sepa describir con palabras un hecho para demostrar que lo sabe. Como ya he dicho, se trata de una convención para comunicarse, no algo necesario. Esto me recuerda pues a lo que nos mostraba Krishnamurti, a la necesidad de unir el observador y lo observado. 

Esto es algo raro, algo difícil de entender según nuestra mentalidad occidental, pero el pensamiento oriental ( en especial el chino) capta estas sutilezas. Quizá por eso fue en la parte oriental del mundo donde florecieron "religiones" tan diferentes a las occidentales: budismo, Taoísmo, Zen, y otros menos conocidos.

Buda dijo:

El sufrimiento solo existe, ninguno que sufra;
el hecho solo existe, pero no quien lo haga;
Nirvana existe, pero nadie que lo busque;
el Sendero existe, pero nadie que lo recorra;

Extracto de Allan Watts (El camino del Zen)

Leyendo a Krishnamurti.

Como siempre sucede, descubro leyendo a Krishnamurti una frase, un párrafo o una página entera que me asombra por su claridad, por la sencillez con la que expone una verdad, una realidad tan evidente pero a la vez tan difícil de ver... Estos últimos días he estado leyendo a Krishnamurti (DiarioI), y quiero compartir con ustedes una parte del texto que me parece verdaderamente reveladora e importante.


Cada pensamiento y sentimiento deben florecer para poder vivir y morir; todo debe florecer en uno, la ambición, la envidia, el odio, la alegría, la pasión; en ese florecimiento está la muerte de todo ello y hay libertad. Es sólo en libertad que algo puede florecer, no en la represión, en el control y la disciplina; esto sólo pervierte, corrompe. En la libertad y el florecimiento radican la bondad y toda virtud. No es fácil dejar que la envidia florezca; uno la condena o la fomenta, pero jamás le da libertad. Es solamente en libertad que el hecho de la envidia revela su color, su forma, su profundidad, sus peculiaridades; si se la reprime no se revelará a sí misma en plenitud y libertad. Una vez que se ha mostrado completamente, la envidia cesa sólo para revelar otro hecho, el vacío, la soledad, el miedo. Y a medida que a cada hecho se le permite que florezca libremente, en toda su integridad, toca a su fin el conflicto entre el observador y lo observado; ya no existe más el censor sino sólo la observación, sólo el ver. La libertad puede existir únicamente en la consumación, no en la represión, en la repetición, en la obediencia a un patrón de pensamiento. Hay consumación tan sólo en el florecer y el morir; el florecer no existe si no hay un terminar. Lo nuevo no puede existir si no hay libertad con respecto a lo conocido. El pensamiento, lo viejo, no puede dar origen a lo nuevo; lo viejo debe morir para que lo nuevo sea. Lo que florece tiene que llegar a su fin. Toda existencia implica opción; solo en la madura soledad interna no hay opción. 


La opción, en todas sus formas, es conflicto y contradicción inevitable; esta contradicción, sea interna o externa, engendra confusión y desdicha. Para escapar de esta desdicha, se vuelven necesidades compulsivas los dioses, las creencias, el nacionalismo, el compromiso con diversos patrones de actividades. Habiendo escapado, todo esto llega a ser de primordial importancia, y el escape es el camino de la ilusión; entonces sobrevienen el temor y la ansiedad. La opción conduce a la desesperación y al sufrimiento, y no hay fin para el dolor.   




Espero os haya gustado.

Ayurveda: origen de la enfermedad (Iª parte)

Dentro de la gran diversidad de disciplinas diferentes que nos ofrece de mundo oriental, hay que destacar la medicina ayurveda. Aquí en occidente, el ayurveda no está adecuadamente valorado, en cambio en la India es una enseñanza oficial que se da en las universidades más valoradas del país.
La palabra Ayurveda proviene del sánscrito ayus -vida- y veda -ciencia o conocimiento-, se traduce como "conocimiento o ciencia de la vida". Esta medicina tiene su origen en la India hace 6.000 años. Es una forma natural de crear equilibrio y fortalecer las capacidades auto-curativas del cuerpo. Para la medicina ayurveda, la enfermedad aparece básicamente por un desequilibrio de los cinco elementos básicos: tierra, agua, fuego, eter y aire.

Los medicamentos, los masajes, las dietas, etc, de la medicina ayurveda tratan pues, de devolver el equilibrio a los elementos básicos que, aunque se observan muy facilmente en la naturaleza, también son los componentes básicos del cuerpo humano.

El ayurveda descansa sobre la creencia de que estamos compuestos de 3 energías vitales llamados doshas que controlan todas las funciones físicas, y mentales de cada individuo. Los Doshas controlan los procesos biológicos, nuestro aspecto físico, funcionamiento orgánico, capacidad intelectual y nuestro temperamento. Los tres doshas son: Vata-eter y aire, Pita-fuego, y Kapha-tierra y agua.

Hay que considerar que en Ayurveda está la constirución natal, o sea, con la que naciste, y la constitución actual. Los cámbios metabólicos, estilo de vida, alimentación, malos hábitos, etc... ocasionan desequilibrios orgánicos que nos hacen salir del nuestro eje constitucional natal. Ahí es donde tenemos que poner atención, pués hay que buscar otra vez este equilibrio a fin de lograr salud de cuerpo y mente y así longevidad y productividad.

Todos tenemos las 3 constituciones (Vata, Pita y Kapha) y para saber cual de las tres es la más predominante existen test para cada dosha, así como un especialista en ayurveda te puede decir tomando el pulso de los 3.



Otro día veremos como saber la constitución a la que pertenecemos y las características.


Sobre la sencillez.

Para Krishnamurti era esencial ser sencillo, vivir en la sencillez. Sencillez de no acumular ideas, prejuicios, etc. Desprenderse de los objetos materiales y vivir en una cueva es únicamente un signo, una reacción, amoldarse a una idea. Lo verdaderamente difícil es desprenderse de los prejuicios, ideas, experiencias que retenemos y que nos turbian la visión.

La sencillez es básica para comprender la realidad, pero en cambio, acumulamos. Acumulamos cosas exteriores (que pueden ser fácil de eliminar) pero también cosas interiores. 

Cuando la gente le preguntaba cual era la manera de vivir para vivir de manera plena, Krishnamurti decía: uno tiene que vivir cada día muriendo; muriendo, porque entonces está uno en verdadero contacto con la vida.

Lógicamente morir se refiere a no apegarse a la experiencia, a no fortalecer el Ego. Un cambio así requiere volverse sencillo pero... externa o internamente, contra más se tiene, más miedo produce el cambio.

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