Jin Ji Du Li, un ejercicio para la salud.

Imagen ilustrativas de posturas de Tai Chi

Que todo está relacionado es una "idea" que se repite frecuentemente en el pensamiento oriental. Cuerpo y mente están relacionados y, nosotros y el exterior también. Por eso, nos quedaríamos cojos si al hablar de la filosofía oriental, únicamente habláramos de su pensamiento, de sus conceptos y sus enseñanzas. Es por eso, que hoy hablaremos de medicina, exactamente de un ejercicio beneficioso para la salud física y mental que es muy utilizado en la práctica de tai-chi, una práctica fisico-espiritual en principio creado como un arte marcial chino de hace 600 años de antigüedad.

El ejercicio en concreto recibe el nombre de Jin Ji Du Li, y hace años se puso de moda con la publicación del libro "Auto ayuda es mejor que buscar ayuda de los médicos", un best Seller en China.

Zhong Li Ba Ren
Es un ejercicio muy sencillo y cualquier persona a cualquier edad lo puede hacer, únicamenete hay que ponerse a la pata coja con los ojos cerrados. ¿Parece fácil verdad? ponerse a la pata coja no tiene complicación, pero si cerramos los ojos, nos daremos cuenta de que no es tan sencillo mantener el equilibrio. Pruébalo ahora mismo y te darás cuenta de que es más complicado de lo que parece. Primero con una pierna y luego con la otra. Al principio puede que aguantes unos pocos segundos pero después, con la práctica, podrás aguantar varios minutos.

Este ejercicio tiene multiples beneficios. Mejora el equilibrio, ajusta los órganos internos, a través de las cadenas musculares alivia los problemas posturales y los problemas que conlleva una postura inadecuada, equilibra la energía interna facilitando que fluya libremente y por último, consigue la reconexión con el suelo, con la tierra y con la Tierra.

Según asegura el autor del libro que hemos mencionado, y también practicante, Zhong Li Ba Ren, realizar este ejercicio diariamente (el Jin Ji Du Li 1 min. con cada pierna), puede ayudar en la curación de muchas enfermedades como:

  • La hipertensión.
  • Altos niveles de azúcar en la sangre o diabetes.
  • El cuello y las enfermedades de la columna vertebral. 
  • Evitar que usted padezca de demencia senil.
  • Refuerza el sistema inmunitario.
  • Etc...
Por eso, desde el blog os recomendamos que practiqueis diariamente este ejercicio. Perder cinco minutos diarios haciendo este ejercicio puede traernos muchos beneficios. Yo, personalmente lo incluí en la práctica diaria del Yoga.

Tú eres el universo.

Pensamos que controlamos la mayor parte de nuestra vida, que una entidad que denominamos "Yo" es capaz de poder elegir la mayoría de las veces sobre muchos de los asuntos que vivimos. Como si una parte de nosotros hubiera creado a otra parte para poder decidir. Pensamos que un "Yo" ha sido creado y que padece y disfruta de la existencia como una personalidad fuera de esta (este es el origen de todo sufrimiento)

Pero creo profundamente que esta idea (la del "Yo" o Ego) está totalmente equivocada. No existe esa entidad separada del mundo y que decide que hacer o que no hacer. La idea del "Yo" es únicamente una ilusión y la mayor parte de las doctrinas y filosofías de oriente han sabido acertar en eso.

Una ola del mar, no es un movimiento aislado. Es un movimiento de todo el océano, donde entra la gravedad, el viento que recorre el planeta y las mareas de inmensos océanos, afecta también la luna y su rotación, el sol y si siguiéramos hablando veríamos que una simple ola del mar está relacionada con la estrella más lejana que podamos ver, no existe una ola como algo aislado. Una hormiga por ejemplo, no tiene la capacidad de pensar como individuo aislado. Sus actividades vitales son "mandadas" por impulsos que tienen su origen en primeras células, en aminoácidos que forman rocas que pisamos y en polvo de estrellas.

Creemos que somos seres aislados, que tomamos nuestras decisiones y no nos percatamos de que nosotros somos el universo y su cambio infinito. No sabemos como funciona la digestión, pero funciona y forma parte de nosotros. Los alimentos entran a formar parte de "nuestro" cuerpo en un proceso que apenas sabemos y que tampoco controlamos. Pero también sucede lo mismo con el hígado, las glándulas tiroideas, los pulmones, etc... y aun así pensamos que somos gobernantes de nosotros. Si nos fijamos en la respiración, puede que nos asalte una duda ¿Dónde termina el aire exterior y dónde empezamos nosotros?, ¿realmente hay una diferencia? ¿una clara separación?.

Pero esto no es solo un ejercicio dialéctico, esto es algo muy real. Incluso la ciencia ha demostrado que cuando dos objetos se tocan, realmente no lo hacen, no existe separación real entre ellos. Es una repulsión de fuerzas entre electrones de átomos que forman materias diferentes. Pero a nivel atómico, no podríamos marcar una línea definitoria que señale donde termina la superficie de un objeto y empieza la superficie del siguiente.

Si la lógica, la ciencia, la filosofía, y la realidad demuestran que el "Yo" no existe, ¿Por qué seguimos pensando en esos términos? La separación entre el "Yo" y el Universo, es solo una ilusión, es una conveniencia que ayuda a convivir con otras personas. Y nada más. El problema es que nos creemos la ilusión. Por que como todos sabemos, todo aquello que podamos imaginar, puede tener la cualidad de real para nosotros (como los que creen en OVNIs, los que creen que una estatua es Dios, o los que se dejan llevar por supersticiones sin sentido) Pero la realidad es que el "Yo" no existe, tú eres también la persona que está a tu lado y la persona que está a la otra parte del mundo. Eres el aire que respiras y el polvo que pisas al caminar. Tú eres todo, eres el Universo visible y el invisible.

El universo somos nosotros.

Silencio, atención y meditación.

En la filosofía oriental sobre todo en el Zen y en el Tao, en su pensamiento, la importancia del silencio y la quietud es tal que se indica  como la mejor forma de meditación y como el modo a seguir para llegar a la eliminación del Ego.
Iracema Ríos.

Pero cuando se habla del silencio, de la quietud, no se refiere tanto al silencio exterior, sino más bien al silencio interno. En el Zen y en la filosofía Taoísta, diferencia muy bien entre los movimiento exteriores y los interiores. En los movimientos interiores, se refiere al movimiento de la mente, al parloteo, a la elucubración, al ensoñaciones, al recordar de forma selectiva recuerdos o inventar historias que imaginándolas nos puedan producir placer.

Todos este parloteo es la base del Ego. Piensa que cuando nombramos un objeto, una idea, clasificamos un sentimiento, lo que hacemos es recurrir al pasado, a nuestra experiencia para a partir de ella, definir lo que vemos ahora. En occidente esa es la forma de aprender y desde pequeños nos la han inculcado, así pues nos cuesta entender que exista otra forma de aprender. Pero voy a utilizar un ejemplo muy claro que sirve para entender que hay otra forma de aprender y no solo la escolástica occidental. Veamos: inconscientemente, cuando un niño aun no ha aprendido a hablar, aprende cosas, puede imitar a sus padres sin por ejemplo pensar "voy a imitar a mis padres", y esta acción no la nombra en su interior porque esas palabras aun no las identifica... el bebé aun no sabe hablar ni exteriormente ni interiormente y en cambio aprende a caminar, a hablar, a coger la cuchara o el teléfono, y hasta a jugar a juegos tecnológicos... Si por ejemplo pensamos que esa forma de ver el mundo (sin clasificar y sin nombrar) es propia de los necios, hay que contraponer que cuando hemos sido bebés es la etapa de nuestra vida en la cual más hemos aprendido... ¿quién es pues el necio? En otras palabras, cuando no verbalizamos es cuando más inteligente somos. Otro ejemplo sería el de aquellos genios como Albert Einstein que tuvieron que romper los esquemas mentales, deshaciendose de aquello aprendido para poder ver y extraer una nueva idea que interpretaba mejor el mundo. Una idea que vino como inspiración al adentrarse en los hechos de una forma más profunda ya que no cargaba con ideas anteriores (recordemos que no era muy buen estudiante). Pero claro, desde nuestro punto de vista occidental, caemos en el error de pensar que no se sabe aquello que no sabemos nombrar. Dándole más importancia a la palabra, a la clasificación que a la esencia de la cosa.


Pero el silencio, la atención y la quietud son la base de la meditación,  sin este parloteo externo e interno, se produce una intensa atención y sosiego de manera natural y las ideas erróneas y las emociones dañinas van diluyéndose poco a poco para dar paso a una percepción más lúcida de las cosas. Ya no hay palabras, recuerdos ni ideas pasadas que se interpongan entre el presente y nuestra percepción, entre el mundo y nosotros.

El poder de la elección.

En la sociedad en la que vivimos nos es imposible dejar de elegir. Tenemos que elegir que vamos a estudiar, donde vamos a trabajar, que ropa ponernos, que coche comprarnos, etc... La elección forma parte de nuestro vivir cotidiano, y de hecho, se considera como el ejemplo claro de felicidad. A medida que más elijas, más feliz serás, eso es el mensaje que escuchamos y la idea que, desde la sociedad de consumo, nos intentan introducir. Pero me planteo si eso es así, si la elección nos da una felicidad que buscamos.

Por supuesto, si alguien está enfermo y tuviera el poder de decidir no estarlo, en la mayoría de los casos elegiría estar sano, o quizá un poco absurdo, quien elija quitarse de la carretera cuando venga un coche, seguramente sobrevivirá... Eso podríamos considerarlo como elecciones de supervivencia, alto natural e inteligente. Pero si nos damos cuenta, la elección de las opciones van más allá. Elegimos un color, si una película nos gusta o nos desagrada, elegimos nuestra pareja, nuestra vivienda, la ropa que llevamos, si nos compramos un coche u otro, etc... De hecho, desde la infancia, decidimos elegir la parte "buena" de la vida, y despreciamos la "mala". En concreto, a esta primera elección,  Swâmi Prajnânpad se oponía diciendo: eliminamos pues la mitad de la vida que nos impide tener la experiencia de la totalidad de la vida.

Elegir es inevitable y es beneficiosos en algunos sentidos prácticos. Pero creo que debe ser valorado en su justa medida. Un árbol no elige donde vivir, un pájaro no decide que hoy va ir caminando a buscar comida y un tigre no decide comer una ensalada... y no por eso se les ve infelices. Cada uno sigue su propia naturaleza y la elección nos aleja de la nuestra. Tener en cuenta que la elección es un proceso del Ego, es el resultado de ideas preconcebidas y recuerdos. Es favorecer y mejorar la idea que tengo de nosotros mismo, de lo mio, de mi familia, mi clan, mi ciudad, mi pais, etc.

Pasear por la naturaleza y no decidir que hacer, ni que ver, sino que la naturaleza se muestre tal y como es en silencio, observar atentamente, se convierte en meditación y nos enseña que la elección es una ilusión que nos creemos y que es el resultado de unas mentes sofisticadas... No nos damos cuenta que nosotros no decidimos nada de lo importante: no decidimos hacer la digestión de los alimentos, no decidimos respirar, ni crecer, en un momento de peligro actuamos según instintos, de hecho, no decidimos nacer ni morir. Pero la ilusión de que elegimos nos da una falsa seguridad de que somos dueños de nosotros y lo que nos rodea, una visión ridícula ante la grandeza del universo que nos ha creado.

Y como hemos nombrado anteriormente a Swâmi Prajnânpad terminaré la entrada con otra frase liberadora para apaciguar y liberar la mente.

" He hecho lo que tenía que hacer, he recibido lo que tenía que recibir, he dado lo que tenía que dar."

Repitelo todas las mañana al despertarte y antes de acostarte y notarás un alivio y tranquilidad mental que te preparará para la meditación.


Las mejores frases de Krishnamurti 2ª parte.

Entre las frases más inspiradoras que he leído, he escogido algunas que me han sido de gran ayuda para saber vivir. Las escribo y espero que a todos os sirvan.



SOBRE LA MEDITACIÓN:

La meditación no es la búsqueda de una experiencia trascendental que le proporcionará gran energía para volverse más malicioso. La meditación no es un logro personal, ni sentarse cerca de Dios.


La dificultad de los seres humanos es que nunca han observado un árbol, un pájaro, sin división. Y debido a que nunca observan totalmente a un árbol ó un pájaro, no pueden observarse a sí mismos completamente.

SOBRE LA SABIDURÍA:

¿qué es la sabiduría? ¿Es la mera acumulación de conocimientos? ¿O la sabiduría llega sólo cuando cesa el sufrimiento? Después de todo, la sabiduría no está en los libros ni en el conocimiento acumulado por la experiencia de otros. Ciertamente, la sabiduría llega con la comprensión, con el descubrimiento de toda la estructura de uno mismo. En la comprensión de uno mismo están la terminación del dolor y el comienzo de la sabiduría.

Necesitamos una creencia cuando queremos escapar de un hecho hacia una irrealidad.

SOBRE EL EGO:

Entiendo por el «yo» la idea, el recuerdo, la conclusión, la experiencia, las diversas formas de las intenciones, tanto las que se pueden nombrar como las innombrables, el esfuerzo consciente de ser o de no ser esto o aquello, la memoria acumulada del inconsciente: lo racial, el grupo, el individuo, el clan, y la totalidad de ello, ya sea proyectado exteriormente en la acción o proyectado espiritualmente como virtud; el esforzarse tras todo esto es el «yo».

SOBRE LA VIDA:

Ciertamente, un hombre que comprende la vida, no necesita creencias. Un hombre que ama no tiene creencias; ama. El que tiene creencias es el hombre consumido por el intelecto, porque el intelecto está siempre buscando seguridad, protección, siempre está evitando el peligro y, por eso, engendran ideas, creencias, ideales, detrás de los que pueda protegerse.

No quiere morir porque no ha terminado su libro, o porque aún no ha aprendido a tocar el violín. Entonces separa la muerte de la vida, y dice: “Primero comprenderé la vida y después la muerte”. Sin embargo, no están separadas y eso es lo primero que debe entender. La vida y la muerte son uno, están íntimamente relacionadas, no puede aislar una y tratar de comprenderla separada de la otra.

SOBRE LA FELICIDAD:

Por la esperanza del mañana sacrificamos el hoy, sin embargo la felicidad siempre esta en el ahora.

SOBRE LA LIBERTAD:

En el momento en que deseamos ser algo o no serlo, ya no somos libres.

Señales en la vida.


Nos creemos personas racionales, personas que trabajamos y tomamos decisiones después de un sesudo y elaborado razonamiento lógico. Un razonamiento que sin dudas nos aportará la solución ante cuanquier duda. Pero seamos realmente sinceros, ¿tomamos las decisiones según la lógica? ¿Somo estrictamente racionales en la toma de decisiones importantes? ¿Sabemos todas las posibilidades y las tenemos en cuenta? Veamos un ejemplo. Hay millones de personas que han jugado a la lotería alguna vez en su vida. Según acabo de leer, la posibilidad de que a alguien le toque la lotería no es de 1 cada 100 personas que ya es muy difícil, ni de cada 1000, ni 10.000,  ni 100.000 ni siquiera 1.000.000, sino 35.000.000... 1 de cada 35 millones, toca (dicen que es más fácil que nos caiga un rayo) . Por tanto deberíamos vivir unas 9.000 vidas para que por estadística nos tocara un gran premio. Así que, por lógica, no tendría sentido jugar y gastarnos un dineral porque lo más probable sería que jugáramos toda la vida y no nos tocara nada. Pero la realidad es otra. Millones de personas juegan ante la perspectiva de un futuro sin problemas económicos.

Podríamos poner muchos ejemplos, pero con este de la lotería es suficiente para comprobar que en la toma de decisiones, y sobre todo en la toma de decisiones importantes, la lógica no es el factor decisivo. De hecho, si nos fijamos y somos sinceros con nosotros mismos, veremos que casi ninguna decisión es totalmente racional. Solamente una mínima parte esta sujeta a la lógica.

Pero no hay que asustarse. La toma de decisiones, que no siguen criterios racionales, siguen otros criterios. Estamos hablando de la sabiduría instintiva, de una sabiduría natural que nos ha acompañado desde los primeros pasos de nuestra vida y que gracias a ella estamos vivos. Esta sabiduría es acallada e incomprendida con los años y la falta de práctica. A medida que crecemos, esta sabiduría la enmudecemos con razonamientos y palabras. Aunque es cierto que a lo largo de la historia han habido personas con cierta sensibilidad, capaces de entender estas señales. Un ejemplo claro serían los seguidores del I Ching, un libro de adivinación utilizado por los primeros Taoístas y uno de los libros más importantes que dio origen a diferentes ramas filosóficas orientales, como el Zen o el Confucianismo.

Volvamos ahora a nuestro tiempo, a nuestra vida.  De hecho, son muchos los hombres de negocios, personas con poder económico que tienen que tomar decisiones "importantes" donde se juegan mucho, y que antes de decidirse, tienen en consideración, aunque con cautela, las señales que les da la vida. ¿Quien de nosotros no se ha fijado en estas señales? Acaso ante una decisión, ¿no habéis visto "algo" que habéis interpretado como algo favorable o lo contrario, que os ha hecho decidir por una u otra cosa? Un pájaro, ver a una persona, hablar sobre un tema, un recuerdo...

¿ Creéis en estas señales? ¿las tomáis en cuenta? ¿Os han ayudado?

Por si lo necesito.

Por si lo necesito, por si acaso, por si me hace falta...  El origen de la ansiedad es a veces muy sutil, casi no nos damos cuenta que plantamos la semilla de la inseguridad cuando buscamos nuestro interés y que irá creciendo y creciendo hasta hacernos tener una tenue sensación de inseguridad que debemos entender para poder superarla.
Pero, la vida esta llena de paradojas y aquí se produce una: Cuanto más seguros queremos sentirnos, más inseguros nos encontramos.

Seguramente, a más de uno le habrá pasado que preparando un viaje, a la hora de hacer la maleta, habrá metido cosas "por si acaso", quizá sean cosas que no utiliaremos, quizá sí, eso no es lo importante; lo importante es que esos varios "por si acaso" juntos, que deberían hacer sentirnos seguros, producen el efecto contrario. ¿por si acaso qué? ¿por si hace falta para qué?... ya hemos creado el problema en nuestra mente, y la sensación de que tendremos un problema al cual enfrentarnos y resolver, nos acompañará durante un tiempo. ¿Por qué sino, tenemos la sensación de que nos hemos olvidado algo?

Realmente esto es un ejemplo, simplemente para ilustrar como funciona el hombre moderno. La maleta no es un objeto físico, representa nuestra memoria, nuestra carga emocional y contra más guardemos en ella, contra más la carguemos, más inseguros nos sentiremos. 

Estamos más en el futuro que en el presente, intentamos controlarlo para disfrutarlo sin preocupaciones... pero si no nos damos cuenta, cuando llegue el futuro, volveremos a pensar en el siguiente futuro; pasando el presente sin disfrutarlo...  y aquí se produce la verdadera dificultad.
O "no nos damos cuenta" y seguimos pensando en el futuro de manera constante sin vivir el presente y así hasta que muramos, o rompemos ese bucle que hemos construido a lo largo de los años formado por: "por si lo necesito", "por si acaso", "por si me apetece", etc... y vivimos el presente.

Por que... quién es el objeto "que necesita", "que le apetece" y el cual intentamos proteger??? No es el mismo Ego? No es la raíz de la inseguridad?

Vacía tu maleta, descárgala y no retengas nada, vive la vida sin miedo.

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