Más vale malo conocido, que bueno por conocer

Durante nuestro crecimiento personal, mientras nos desprendemos de nuestros apegos, descubrimos ideas preconcebidas o actitudes que nos dañan a nosotros o a las personas de alrededor.

Ideas o actitudes que hemos estado arrastrando a lo lardo de la vida y que "forman" parte de
nosotros, de nuestro carácter. Ideas que consideramos tan arraigadas a nuestra persona, a nuestro "yo", que nos resulta verdaderamente difícil cambiarlas o eliminarlas.

Siempre que intentamos cambiarlas aparecen las dudas, el miedo, la angustia y la ansiedad... La ansiedad forma parte de la naturaleza del intelecto, así como las heridas psicológicas, porque el intelecto, que es pensamiento, crea la imagen que luego es susceptible de ser lastimada. Una imagen que se siente segura en determinado estado y que prefiere no cambiar.

La mente que ha creado la idea ahora crea la ansiedad, ahora puede preocuparse del problema de la ansiedad, estar tratando con un problema que conoce, la ansiedad que ha creado y utilizarla como escusa para no tener que enfrentarse a un cambio, a algo nuevo, a algo que desconoce...

Mientras la mente este ocupada con la ansiedad, esta ocupada con el "yo", y de esa manera, aun angustiándose, la mente no se enfrenta a lo nuevo, a lo desconocido, siempre está en el campo del Ego. Se mueve dentro de este campo, el campo conocido y el de lo reconocido. De esta manera la mente crea nuestra prisión con barrotes "protectores", con barrotes que no dejan de perfilar una prisión que nos impide vivir plenamente.

Esta es mi explicación al por qué del famoso dicho: "Más vale malo conocido, que bueno por conocer". Al origen del refrán, no a su aceptación.

La importancia de la respiración.

En occidente, no le prestamos la debida importancia al hecho de la respiración. De hecho la mayoría de las personas, respiran superficial, rápida y de forma incompleta, aprovechando sólo una parte de su capacidad pulmonar.

Respirar bien es de suma importancia para conseguir un buen estado en nuestra unidad "cuerpo y mente" y desde hace milenios los yoguis han ido aprendiendo, y practicando diferentes formas de respiraciones, se dieron cuenta de como influía en nuestro organismo y empezaron de forma empírica a entender el papel que ejerce sobre nosotros.

La respiración es la asimilación del prana en nuestro cuerpo. Es la forma que tenemos de alimentarnos del elemento más vital del mundo: el oxígeno. Hay que tener en cuenta que una persona puede estar perfectamente dos semanas sin comer , sin beber dos días, pero sin respirar sólo unos pocos minutos. La entrada de oxígeno nos ayuda a vivir, y si no se hace correctamente sometemos al cuerpo a un estado de tensión.

Pero la respiración no solo es beneficiosa por la entrada de oxígeno o por el prana y respirar bien. Hay otros motivos por los cuales debemos practicar y realizar bien las respiraciones. Veamos algunos:

1º- Una buena oxigenación nos aporta claridad mental, además de favorecer la concentración y ayudarnos a combatir el insomnio y las situaciones de estrés.

2º- El aire contiene moléculas con diferentes cargas electromágneticas. Una adecuada respiración neutraliza los protones,elementos capaces de incrementar hormonas que originan hiperactividad y depresión.

3º- Un aumento en la cantidad de sangre, debido a su mayor oxigenación en los pulmones. Esto favorece la eliminación de toxinas de todo el sistema.

4º- Eliminamos el dióxido de carbono que, si se acumulara en los tejidos, alteraría muchas funciones llevando a una intoxicación.

5º- A través de los movimientos de la diafragma durante los ejercicios de respiración profunda, los órganos abdominales - el estomago, el intestino, el hígado y el páncreas - reciben un masaje. Además, el movimiento de la parte superior de la diafragma le proporciona otro masaje al corazón. Estos masajes estimula la circulación sanguínea en estos órganos.

6º- Aumenta la capacidad del cuerpo para dirigir y asimilar los alimentos. Los órganos digestivos, como el estomago, reciben mayor cantidad de oxígeno y, por lo tanto, su funcionamiento es más eficaz.

7º- Concentrarse en una respiración profunda hace que entremos más fácilmente en estado Alfa.

Cuento "El gran sueño."


Os voy a poner un cuento extraído de http://cuentossabios.blogspot.com/2011/06/el-gran-sueno.html . Un cuento judío muy bonito y positivo que trata sobre el miedo común a la muerte. Se titula EL GRAN SUEÑO.

Un hombre fue a ver, un día, a un rabino y le expuso su problema:
- Rabí, tengo miedo a morir.
- !Abandónate, cada noche, al sueño como su fueras a morir!- le aconsejó el rabino.
Pasado un tiempo, el hombre regresó a ver al sabio, que le preguntó si había seguido sus indicaciones . El hombre asintió.
- ¿Y qué has sentido? ¿Cuantas horas has dormido?
- No lo sé. Para mí fue como un minuto. Me dormí sin darme cuenta y, al despertar, me parecía que acababa de despertarme.
- Exactamente- repuso el rabino satisfecho- , pues, has podido ver, cuando se está dormido, no se siente consciencia del tiempo que pasa.


Durante la muerte, al igual que durante el sueño, la consciencia personal no existe. Por tanto el tiempo tampoco. Si tuviéramos que renacer, renaceríamos al instante, igual que cuando despertamos de un sueño parece que despertemos al instante. Espero os haya gustado.

Músculos tensos y la represión del subconsciente.

Nuestro cuerpo: nuestro testigo amigo que nos ayudará a desbloquear nuestro subconsciente.
Como la mente y el cuerpo son uno, el inconsciente debe tener un significado físico. El inconsciente es esa parte del cuerpo que no se percibe. Es importante saber que un nervio y su músculo forman una unidad fundamental. Cuando un músculo está crónicamente contraído, los nervios efectores del músculo se aíslan del sistema nervioso global en lo que concierne a los movimientos voluntarios. La represión de un sentimiento ocurre cuando el músculo que está cargado con ese sentimiento es apartado de la consciencia por la tensión crónica y el nervio que inerva al músculo se aísla de la red nerviosa.

De esta forma los sentimientos de ira, rabia, miedo, frustación, inseguridad, etc... (todos aquellos sentimientos que nos desagradan y que queremos huir de ellos) los guardamos y retenemos dentro de una caja llamada "cuerpo". Los sentimientos son percepciones que tenemos de nuestro cuerpo. La idea que tenemos sobre nosotros mismos decide si unos u otros son convenientes o no.

Es por eso que, si queréis meditar, mirar hacia dentro, liberaros del subconsciente, la relajación de vuestros cuerpos es fundamental. Soltar los músculos ayudará a liberarnos del condicionamiento del subconsciente y... a ser más libres.


"Quien mira hacia fuera sueña, quien mira hacia adentro despierta”.
Carl. G. Jung

¿Qué interrumpe el conocimiento de uno mismo?

Hace mucho, mucho tiempo leí que uno era tres personas, decía así:

1º-La que creéis que sois = autoconcepto.

2º-La que los otros creen que sois = diferente para cada observador.

3º-La que realmente sois = que precisa del autoconocimiento. Ya que, sin duda, el autoconocimiento es necesario para tener o mejorar nuestras relaciones interpersonales, con los amigos, en el trabajo, con la familia…

Leyendo a Krishnamurti encontré una frase que me llamó la atención por la fuerza de la verdad que decía y por lo clara que era. Hablaba sobre el autoconocimiento, sobre el conocimiento analítico, sobre si a la hora de conocerse a uno mismo, vemos lo que no nos gusta y lo
intentamos cambiar según nuestras preferencias. Nos amoldamos a nuestras expectativas, etc. Y Krishnamurti confirmaba que ese proceso deteriora y es básicamente,
una reacción a un estímulo. Es un esfuerzo por modificarnos que provoca conflicto entre lo que es y lo que queremos ser. Deteniendo así, el proceso de aprendizaje.
Cuando él (Krishna.) propone un aprender pasivo, un aprender sin las interferencias de un Ego que juzgue o clasifique, y por tanto, sin ser consciente de nuestro
aprendizaje. Parece, sin duda, una forma errónea , o en cualquier caso peculiar, para el pensamiento occidental, el cual juzga y clasifica las ideas con la intención de resolver nuestros problemas a fuerza de jugar con ellas.
Entonces leí: “INTERPRETAR ES ELEGIR”. Ya no hacía falta explicar más, esta era la frase, entendí a que se refería.

Un árbol puede ser :
Para un evanista: de buena calidad para hacer cierta parte del mueble.
Para un economista: un bien con un valor económico.
Para un ecologista: un elemento que oxigena el aire y alberga animales.
Para un budista: un antepasado reencarnado... no sé.
Pero la verdad es que es un árbol, simplemente.

Si queremos conocernos a nosotros mismos debemos estar abiertos a nosotros mismos, sin complejos, sin esperanzas, sin decepciones, etc... vamos, sin nuestras opiniones anteriores, sin la carga de nuestro bagaje personal, cultural, etc... Sin ser ebanista, economista, ecologista, budista o lo que sea. Porque si somos ebanista, economista... entonces interpretaremos según nuestro campo de especialización, según nuestra educación y nuestra experiencia. Y esto detiene el proceso de aprendizaje, lo interrumpe. Así no avanzamos.

En fin, esto del conocimiento es fascinante, en otro post veremos más sobre el autoconocimiento.

El Viento y la idea del Yo.

La palabra no es la cosa.

El viento pasa, refresca nuestra piel, acaricia nuestro pelo, mueve nuestras prendas de vestir, las hojas de los árboles, las nubes. Se mueve por nuestro cuerpo y también por las lejanas montañas. Pero, como si pudieramos retenerlo, decimos- "El viento", "Qué bonito", "Qué bueno..."

Como si sentir el viento fuera un concepto, como si pudieramos atraparlo con una palabra. Decimos viento y antes de que acabemos la palabra, el aire que hemos percibido ya se encuentra lejos de nosotros. Ya ha cambiado. El viento nombrado ... simplemente...ya no "esta".

Hace tiempo estaba muy contento por algún motivo, después me puse triste porque ese motivo desapareció, luego me enfadé y por último volví a estar contento no sé muy bien porque. Entonces decimos- " Yo estoy..."

Como si al decir "Yo estoy..." pudiéramos retener los estados de alegría y pudiéramos retener los de angustia para hacer algo sobre ellos. Juzgamos, etiquetamos, valoramos nuestras impresiones y dictaminamos "YO ESTOY...". En ese momento hemos hecho una idea de nosotros, de nuestro estado emocional. Pero si con solo decir la palabra viento, ya nos hemos quedado por detrás de la realidad, y hemos dejado de seguir el movimiento de esta... cómo no vamos a quedarnos atrás cuando diga : "Yo estoy contento por esto..." (y antes de decir eso he juzgado, etiquetado y valorado mi estado de ánimo según mi experiencia.)

Simplemente al igual que pasa con el viento, cuando decimos- "yo estoy..."- lo que hacemos es más bien... no estar.

Como siempre tengo la impresión de no explicar bien lo que quiero, pongo una frase de Krisnamurti que lo describe muy bien : LA PALABRA NO ES LA COSA.


Cómo meditar según Krishnamurti.

Krishnamurti nunca dijo como meditar. Porque decir el como hay que meditar es actuar y ajustarse a un patrón, es ajustarse a la idea que nos hacemos de cómo hay que meditar. Es moverse desde la experiencia, desde la idea, es filtrar la realidad por nuestro bagaje. Es actuar desde el YO, con una intención, con un motivo, queriendo conseguir algo y disipando la energía de nuestra atención.




Una vez le preguntaron a Krishnamurti: ¿Qué implica la meditación?

Y Krihsnamurti dijo:

"Lo primero es vaciar la mente por completo de todo lo conocido; la segunda es una energía no dirigida ni controlada. A partir de ahí, la meditación también requiere la más elevada forma de orden, orden en el sentido de terminar por completo con el desorden generado por la contradicción y una estado de la mente que no sea lo individual. Debemos descartar del todo la idea de practicar un método, porque lo más importante es si la mente, que incluye el corazón, el cerebro y todo el organismo físico, puede vivir sin distorsión ni compulsión alguna y, por lo tanto, sin esfuerzo alguno. Por favor, hágase esa pregunta a sí mismo; todo esto es meditación.

Nuestras mentes están distorsionadas, han sido moldeadas por la cultura en que vivimos, por las estructuras religiosas y económicas, por el alimento que ingerimos, etcétera; le damos a la mente una determinada estructura, la condicionamos y este condicionamiento es una distorsión. Únicamente cuando no hay distorsión la mente puede ver con claridad, con pureza, con inocencia y de manera completa. El primer paso es la capacidad de mirar, el arte de escuchar, de mirar sin distorsión alguna, lo cual significa que la mente debe estar en absoluta quietud, sin un solo movimiento. Ahora bien, ¿puede la mente que está en constante movimiento permanecer completa y absolutamente en silencio, sin ningún movimiento, sin método, sistema, práctica o control alguno?

La mente debe vaciarse a sí misma de todo el pasado para que sea altamente sensible y no puede ser sensible si existe la carga del pasado; sólo una mente que ha comprendido todo esto es la que puede formular la pregunta, pero al formular la pregunta no obtiene una respuesta, porque no hay respuesta. La mente se ha vuelto altamente sensible, por tanto, sumamente inteligente y la inteligencia no tiene respuestas, en sí misma es la respuesta. El observador no tiene cabida porque la inteligencia es lo supremo.

En ese momento la mente ha dejado de buscar, no desea experiencias más elevadas y, por consiguiente, no utiliza la capacidad de controlar. Vea la belleza de eso, señor, no controla porque es inteligente; sólo actúa y trabaja, por lo tanto, en el mismo acto de la inteligencia desaparece el estado dual; todo esto es meditación. Es como una nube que comienza en la cima de un cerro junto con unas cuantas nubecitas pequeñas y a medida que avanza cubre todo el cielo, el valle, las montañas, los ríos, los seres humanos, la tierra; lo cubre todo. Eso es la meditación, porque la meditación abarca todo el vivir, no sólo una parte.

Únicamente entonces la mente puede permanecer en silencio, sin un solo movimiento, no por un instante, porque ese instante no tiene duración, no pertenece al tiempo. El tiempo solamente existe cuando está el observador que experimenta ese silencio y dice, “quiero tener más”. Por lo tanto, como ese instante de absoluto silencio e inmovilidad no pertenecer al tiempo, tampoco tiene pasado ni futuro, de manera que esa inmovilidad, esa quietud absoluta está más allá de todo pensamiento; y debido a que ese instante no tiene tiempo, es eterno. Una mente libre de toda distorsión es, de hecho, la verdadera mente religiosa, no así una mente que va al templo, que lee los libros sagrados o que repite rituales por hermosos que puedan ser, tampoco lo es una mente saturada de imágenes impuestas o propias. El vivir no está separado del aprender y en esto hay una gran belleza, porque después de todo, el amor es eso. El amor es compasión, pasión, pasión por todo; y cuando hay amor no existe el observador, no hay dualidad, la dualidad del 'yo' que ama a 'alguien', ni el 'alguien' que me ama a 'mí', sólo hay amor, no importa que sea a uno o a mil; sólo existe el amor.
"


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